El periódico alemán, Badische Zeitung, acaba de publicar un artículo sobre Francia Márquez, titulado: “La insobornable portadora de esperanza”. El artículo comienza haciendo referencia al rapero estadounidense Snoop Doog, quien en su cuenta Instagram, con 71 millones de seguidores, escribió: “Francia Márquez, la defensora del país afrocolombiano, está solicitando convertirse en la primera vicepresidenta de Colombia”.
Misael Salazar F.
Es una de los 13 millones de mujeres cabeza de familia que hay en el país, lo que equivale casi al 25% de la población colombiana.
Representa, dignamente, a miles de mujeres que han tenido que trabajar en el servicio doméstico para sobrevivir en una sociedad extremadamente desigual.

Francia Márquez Mina es la vedette de la prensa internacional
Es símbolo de los desplazados, secuestrados y amenazados de muerte por defender el ambiente, los intereses comunitarios y luchar por mejores condiciones de vida para los de su raza y clase social.
Pero también representa a millones de colombianos que se empeñan todos los días en salir de abajo, en un país donde escasean las oportunidades y donde la tenacidad debe ser pan nuestro de cada día si queremos tener una oportunidad en un mundo de excluidos.
Fue lo que hizo Francia Márquez Mina. Como formaba parte de los marginados, quiso ingresar al SENA para no pertenecer al gran mercado de los que deben enfrentar el mundo laboral sin la mínima formación profesional. Eso sí, tan pronto pudo, sacó coraje, ganas y recursos y se puso en la tarea de estudiar derecho en la Universidad Santiago de Cali.
Esta mujer también es una de las voces de un significativo porcentaje de la población colombiana, los afrodescendientes, testigos vivos y resultado de la mezcla entre negros africanos esclavos, europeos conquistadores e indígenas autóctonos colombianos.

Francia Márquez, la fórmula presidencial de Gustavo Petro
En síntesis, Francia Márquez Mina es palabra, imagen, bandera y símbolo de la Colombia profunda, desheredada, marginada, desplazada, amenazada y obligada a labrarse un futuro a punta de la obstinación defendida por Herman Hesse e interpretada como el arte de jamás rendirse, nunca entregarse, siempre levantarse.
Esta es la mujer que acompaña a Gustavo Petro Urrego como fórmula presidencial. Esta es la mujer que, a punta de trabajo, lucha y perseverancia, puede convertiré el 29 de mayo o el 29 de junio, en la próxima vicepresidenta de los colombianos.
Francia inventó su propio lenguaje
Esta morena, curtida en la faena diaria, inventó un lenguaje propio para dirigirse a los colombianos en plena campaña electoral.
Dice ser la voz de los nadie, un término que le costó asimilar a la clase política colombiana convencional, acostumbrada a no tener tiempo para embeberse con millones de personas que apenas son importantes cada 4 años, por época electoral y que solo cuentan como números (votos), nunca como humanos.

Ellos recorren el país hablando en nombre de los nadie
Sorprendió a los políticos tradicionales cuando comenzó a hablar de ser la líder de los nadie y los nadie, empezaron a sentirse representados.
A duras penas, esos políticos que viven a costillas de los votos de los nadie, tuvieron que hurgar, a regañadientes, en la filosofía de Eduardo Galeano para entender que Francia Márquez, la marginada, hablaba de convertir en protagonistas a los humillados, apartados y disgregados.

Tuvieron que aprender estos políticos, acostumbrados a vivir del voto ajeno comprado, que el poeta y escritor uruguayo, autor de los nadie, fue el mismo que en un arranque subversivo, hizo que Frank Fannon, el argelino, prologara su obra cumbre, Las Venas Abiertas de América Latina, refiriéndose a los nadie como los condenados de la tierra.
Es que el gran temor de la clase política tradicional colombiana, que se considera con derecho de gobernar a los nadie, es que Francia Márquez provoque la rebelión de los condenados de la tierra, de los nadie y los conduzca a la misma nariz del poder. Ese es el temor.
Pero, pase lo que pase el 29 de mayo o el 29 de junio, esta representante de la negritud colombiana, esta líder de los nadie y los condenados de la tierra, ya se ganó un espacio en la política colombiana.
Y los condenados de la tierra en Colombia se ganaron una líder que entiende, más que nadie, lo que puede significar el poder de los nadie.
