Misael Salazar F.
Cientos de colombianos despertamos la madrugada de este miércoles (3:27 am), producto de un fuerte temblor que se produjo con epicentro en La Mesa de Los Santos (Santander), una de las áreas sísmicas más activas del mundo.
Siguiendo los protocolos establecidos en caso de un temblor, sismo o terremoto, en Bogotá, Bucaramanga y Tunja, muchas personas abandonaron edificios y casas para ponerse en resguardo al aire libre.
Los organismos de socorro iniciaron, también, el barrido a nivel nacional, con el objetivo de detectar daños materiales o personas lesionadas, tomando en cuenta que la intensidad del movimiento telúrico fue de 5,8 en la escala de Richter, según anunció el Instituto Geofísico Colombiano (IGC).
Hasta el cierre de esta nota, no se habían reportado daños materiales ni víctimas, según mostraba el reporte de los organismos de seguridad y monitoreo en estos casos.
El movimiento de tierra se produjo a 150 kilómetros de profundidad, lo que hizo que se sintiera en casi todo el territorio colombiano, con mayor fuerza en el nororiente del país y parte del occidente de Venezuela.
El temblor nos recordó que en el municipio de la Mesa de Los Santos tiembla todos los días. Incluso, se producen movimientos de tierra imperceptibles para el ser humano, pero el de este miércoles, 10 de diciembre, tuvo una intensidad muy alta en la escala que mide estos fenómenos y, mientras mayor es la intensidad, mayor es el riesgo de que el movimiento sísmico deje víctimas humanas y daños materiales.
