Un joven, profesional de la cámara fotográfica y de video, como don Antonio Torres y amigo personal de este florideño ejemplar, le dedica un sentido homenaje a través de la palabra.

Antonio Torres Pérez
Carlos Eduardo Castro Roa
Cuando conocí a Don Antonio Torres andábamos haciendo reportería callejera. Yo estaba cometiendo un contrato en la administración pública y él lideraba el proyecto comunicacional TV Florida, la unión de sistemas de televisión comunitario de Floridablanca. Es decir, lo de él era un tema de servicio a la comunidad, de convicción. Lo mío era esperar que llegara el 30 para cobrar.
Antes de ser amigos, en ciertas ocasiones, coincidimos en varios lugares del municipio. Algunas veces subiendo lomas, otras, grabando en canchas actividades deportivas, escampando en tiendas, en fin. Él siempre enérgico, seguro, visualizando las tomas audiovisuales para evitar el contra luz, planeando el libreto a seguir y preguntando lo pertinente al entrevistado.
En Belencito, en La Cumbre, Cañaveral, en Ciudad Valencia, donde fuera, nada de nervios, don Antonio solo reflejaba actitud en su personalidad y aptitud en su capacidad profesional.
Un día lo vi “juagado” en sudor en la ladera de uno de los asentamientos humanos irregulares ubicados por la transversal oriental de Floridablanca. Llevaba al hombro una cámara grande de cassettes minidv y un cable con micrófono enrollado en su mano. Yo andaba en campaña de prevención contra el dengue, le hacíamos recomendaciones a la gente, les decíamos que no dejaran agua estancada, en fin, nadie nos “paraba bolas” y don Antonio me dijo, mijo por aquí tenga cuidado con esa cámara ¿esa cuál es? Y ahí empezó todo.
El andaba entrevistando a los de la junta comunal y a la señora que había puesto una demanda porque un político la había engañado, cosas serias. Todos querían hablar con don Antonio, lo seguían. Cambiaba el plano cuando entrevistaba a otra persona, eso en televisión importa. Daba instrucciones para que el entrevistado sostuviera el micrófono donde debía, de ser necesario repetía la toma, preguntaba lo adecuado, no tenía pereza, entendía la técnica y la aplicaba. Después supe que también él mismo editaba las notas.
Me preguntó por qué entrevistaba a la gente con una cámara de fotos y le conté que esas cámaras también grababan video. Algo nuevo para la época, más liviana, con micrófono de solapa pequeño. Le brillaron los ojos, a la semana siguiente ya cargaba una Canon t3i con buen lente y el micrófono de solapa. Yo había ido a la universidad a que me metieran cuentos sobre composición de la imagen y distancias focales, pero don Antonio en una semana estaba grabando en Full HD y editando en adobe premier. Un tipo excepcional con una disciplina y habilidad autodidacta envidiable.
Persistencia y abnegación
Siempre admiré su persistencia y abnegación, a veces, cuando ya éramos amigos, le criticaba su nivel de compromiso respecto a ciertas actividades que no le generaban ningún benéfico aparente, claro yo tenía la cabeza puesta en la plata, pero él ya había superado eso hacía mucho tiempo y me aconsejaba como un padre.
Era el productor general de Tv Florida desde sus inicios en el año 2008 cuando junto a Orlando Monsalve, docente y dirigente comunal del municipio, se entregaron al sueño de sacar adelante una televisión comunitaria fuerte que generara contenido independiente con calidad competitiva.
“Desde luego que cuando se trabaja solo por la plata, el placer del oficio desaparece como desaparece la plata. Mijo, hay que trabajar con ganas y alegría que la ganancia llega sola” me decía don Antonio.
A veces se le salían madrazos, nunca dirigidos más que a situaciones a las que no se les podía tratar con piropos, sin embargo, siempre dispuesto a resolver cualquier diferencia o dificultad. Don Antonio me enseñó más de lo que yo le pude aportar a él y quedo con una sensación de deuda por no haberlo escuchado más, pues lo de él no era cobrar lo que enseñaba sino contribuir a la causa común, a veces sonriendo con su dulce frase: “Y eso que yo no fui a la universidad”. Tenía toda la razón.

Don Antonio Torres con su familia, por la que sentía un apego muy especial
También supe de su carácter bondadoso y su entrega familiar. De la dedicación a su señora esposa Doña Carmen Bueno y a sus hijas Laura y Camila Torres Bueno, a quienes acompañamos hoy en su pérdida que también es nuestra, pues un relevante hijo de Floridablanca, conocido de muchos y amigo de todos, nos deja con el dolor de su partida, el vacío irremplazable, pero con la seguridad del ejemplo bueno, de su temple, su ética profesional y su probada honestidad.
Que en paz descanse don Antonio, mi amigo, mi hermano.
