Jennifer Pedraza (derecha) y Kendy Jaimes, buscan curul en el congreso. Ambas son santandereanas. Foto: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
Ingresamos al café Mesa de los Santos, en el centro de Bucaramanga, que, de paso, es un establecimiento al aire libre.
Algo anormal o no tan normal notamos de inmediato: dos mueres jóvenes, una economista, otra periodista, sin protocolo, sin alguien que hiciera antesala, sin oficina pomposa, sin un séquito de seguidores, dialogan, conversan, hablan de política y piensan cómo será ese día de campaña y cómo será el día de mañana.
Las dos mujeres son santandereanas. Jennifer Pedraza nació en el popular barrio La Cumbre, estudió economía en la Universidad Nacional y pronto abrazó la política para llegar a ser hoy una de las congresistas más jóvenes y aguerridas del país. Caer en la red investigativa de Jennifer Pedraza, es sinónimo de caer en la picota pública. Hoy aspira al Senado con el No 100 en la lista de la coalición Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso, conocida como Ahora Colombia.
Kendy Jaimes, su compañera de fórmula para la Cámara en Santander, es periodista, nacida en García Rovira y se identifica como mujer rural, líder social, emprendedora, madre y defensora de las buenas causas. Aspira curul con el No 107 en la lista de la misma coalición: Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso.
Dos mujeres contra los clanes
Jennifer Pedraza y Kendy Jaimes, saben que la de ellas, es una pelea de David contra Goliat.
Están claras que no representan ningún clan político tradicional. Por lo tanto, no tienen dinero, ni cuotas electorales a su servicio, ni sedes políticas por todos lados, ni líderes pagos haciendo el trabajo en barrios, veredas e instituciones públicas y privadas.
-Eso si -dice Jennifer- tenemos 2.300 voluntarios en todo el país, convencidos de nuestra honestidad, nuestra lucha contra corrupción y las desviaciones del gobierno y conscientes que debemos legislar por los más desfavorecidos. Esas son nuestras cartas de presentación más valiosas.

Jennifer Pedraza, del barrio La Cumbre y Kendy Jaimes, de García Rovira, buscan curul en el Senado y la Cámara de Representantes, respectivamente
Les solicitamos a Jennifer y a Kendy un balance de esta campaña que a nuestro juicio ha sido muy dura.
-Vamos saliendo de una campaña muy exigente -contesta la actual representante a la Cámara y aspirante al Senado. Luchamos contra una forma tradicional de hacer política, donde los clanes, el dinero y el poder al servicio de los candidatos es lo fundamental. Nosotras no tenemos nada de eso, ni clanes, ni tulas llenas de dinero. Lo nuestro es puro trabajo, nuestra corta, pero creo que efectiva trayectoria en el congreso de la República y nuestra conciencia limpia.
-Ustedes son dos mujeres jóvenes, inteligentes, pilosas y no se parecen a las candidatas tradicionales…
-Risas.
Jennifer aprovecha para contarnos una de sus tantas anécdotas de campaña: “Me pasa que llego a cualquier parte y me presento. Entonces me preguntan: ¿Y dónde está la candidata? Debo contestarles que la candidata soy yo. Risas de nuevo.
En realidad, Jennifer y Kendy son dos candidatas fuera del montón. Son jóvenes y descomplicadas. Andan con el mínimo equipo necesario. No usan trajes pomposos, solo las franelas moradas que identifican los colores de su campaña. Eso sí, sus volantes para efectos de la pedagogía electoral. El resto es labia y las dos la tienen. El resto es voluntad y juntas son una máquina de trabajo. El resto es convencimiento y una hoja de vida sin ataduras a castas políticas y ambas están exentas de la mácula de la corrupción.
¿De dónde saldrán sus votos?
En una lucha tan dura, tan competida, con tanto dinero de por medio, es válido y prudente preguntarle a Jennifer y a Kendy de dónde saldrán los votos para llegar al congreso, la una a Senado, la otra a la Cámara de Representantes.
Ellas saben que la lucha no es fácil en esta fauna que es la política colombiana. Están conscientes que los partidos de la coalición Ahora Colombia son colectividades pequeñas.
Pero juntas creen en millones de jóvenes que, tanto en Colombia como en Santander, están cansados de la forma tradicional de hacer política. En ese segmento esperan conseguir buena parte de los votos que necesitan.
También creen en mucha gente que en Colombia es honesta y no comulga con la forma como accionan los clanes políticos. “Ellos quieren gente nueva, rostros frescos y jóvenes”, agregan. Y consideran que ellas (Jennifer y Kendy), son dos referentes para las mujeres colombianas que siempre han estado marginadas de la política o no han tenido el rol que les corresponde como parte activa de la sociedad colombiana.
Ellas son una especie de mosqueteras empeñadas en que la política colombiana resulte un ejercicio distinto y lo están intentando desde el propio congreso y desde la calle con su forma de hacer campaña electoral, sin dinero, pero con la conciencia tranquila.
Ellas quieren ser congresistas y en ese trámite han dejado la suela de los zapatos.
