Los afectados con las obras inconclusas de la Plaza San Francisco denuncian a Juan Carlos Cárdenas. Foto: Héctor Hernández Mateus
Héctor Hernández Mateus
Parece una historia de lugar, donde sin ley de control, se desarrolle la vida en la impunidad, con el manejo caprichoso de los recursos públicos.
Las lágrimas de la señora Martha Lamus son el resumen de un calvario que viven, incluso más rígido que en la pandemia que azotó nuestra generación.
La administración anterior del municipio de Bucaramanga, presidida por Juan Carlos Cárdenas, proyectó reforma de los centros de venta de alimentos, siendo la plaza de San Francisco una de las favorecidas con adecuación del sector de venta de comida. Es un tradicional punto que ha conquistado el paladar de la comunidad, con clientela del entorno y de diferentes sectores del área metropolitana de Bucaramanga.

Así dejó Juan Carlos Cárdenas la plaza San Francisco. Foto: Héctor Hernández Mateus
Se cumplió el plazo inicial de entrega y empezó el viacrucis para las 30 familias que dependen económicamente de su lugar de labores, al igual de quienes de manera indirecta consiguen en desarrollo de la economía informal, el suministro diario de la alimentación.
Un contrato por más de siete mil millones de pesos, más el de interventoría por más de mil millones, hoy se encuentra en un promedio del 40% de ejecución. Son varias las versiones de motivo del atraso de la obra en la plaza de San Francisco, culpándose recíprocamente la administración municipal y el contratista, pero como siempre sucede, es el pueblo-pueblo el afectado.
El concejal Jorge Flórez, cumpliendo con la misión como tal, ha planteado debates e informado a los entes de control para que cumplan con las funciones, se ha convertido en un tema de calamidad social, dado el desespero que ya invade el espíritu, de los afectados directa e indirectamente, por la irresponsabilidad de los implicados.

El Paseo España, otra obra inconclusa del gobierno de Juan Carlos Cárdenas. Foto: Héctor Hernández Mateus
Es esta una de las tantas obras inconclusas que dejó la administración pasada, que tanto afectan el desarrollo armónico de la otrora Ciudad Bonita. Se tiene igualmente el Paseo España, la plaza de mercadeo Guarín, parque García Rovira, entre los que indiscutiblemente deben ser el objetivo de concluir para rescatar el buen nombre de la ciudad.

La visibilización de la terrible tragedia que viven las familias debe servir para que los organismos de control se apersonen e impongan sanciones, las pólizas de garantía deben aplicarse y hasta hacer demandas por los daños y perjuicios. No se puede seguir siendo testigo mudo y pasivos frente a la ineptitud; porque faltaría que estos personajes fuesen exaltados a dignidades inmerecidas.
