Misael Salazar F.
Alguien debió enseñarle a Egan Bernal que los nervios de acero, bien templados y la tranquilidad en las horas tormentosas, son necesarias en los momentos cruciales del ser humano y del ciclista.
Fue eso lo que tuvo el líder del Giro de Italia en los kilómetros finales de la etapa 19 que culminó en Alpe di Mera este viernes, a dos días de terminar todo en Milano.
No se asustó el zipaquireño cuando a falta de 6,5 kilómetros para el final de la trepada, lo atacó Joao Almeida. Se quedó tranquilo en el lote mirando el panorama.
Tampoco se amilanó cuando a falta de 5,3 kilómetros para la meta se marchó Simón Yates, quien le late en la cueva desde el tercer puesto de la clasificación general del Giro y con él, Carusso (segundo en la general) y Vlasov (cuarto) y Bennet. A todos se quedó mirándolos, como el carcelero al presidiario.
Ni cuando a 4,3 kilómetros de la cima se marchó Carthy, que también forma parte del Top 10 de la clasificación general.
A 3,7 kilómetros del puerto montañoso final, Bernal alcanzó a Carusso a punta de paciencia. Sólo Yates se le escapaba de la jaula.
Faltaban 2,8 kilómetros cuando Daniel Felipe Martínez, otro ciclista colombiano del Ineos, tuvo que dejar que el líder del Giro se marchara solitario tras Yates y Egan Bernal se marchó orondo en busca de Alpe di Mera a donde arribó tercero después de Yates (primero) y Joao Almeida, segundo.
Otra demostración clarísima de por qué es el líder del Ineos Grenadiers y líder del Giro de Italia.
La general quedó como el día anterior salvo algunas diferencias entre los primeros ciclistas de la tabla. Bernal aumentó la diferencia sobre Carusso (segundo) ahora 2’, 29”. El líder perdió 20 segundos con Yates que sigue tercero a 2’,49” y Vlasov continúa cuarto a 6’, 11”.

Mañana se corre la etapa 21 del Giro, penúltima fracción de la segunda carrera más importante del mundo, junto al Tour de Francia y la Vuelta a España.
Son tres premios de montaña en los últimos 60 kilómetros de una etapa de 164, a disputarse entre Verbania y Valle Spluga-Alpe Mota.
Cuando Egan culmine el tramo montañoso de este sábado, quedará a 29 kilómetros del gran podio. Antes debe salir bien librado de una contrareloj entre Senago y Milano para luego si celebrar el campeonato del Giro. Aùn quedan emociones. Aún faltan dos días de dientes apretados para ver al zipaquireño coronarse en los altares de Milano.
