Jaime Andrés Beltrán, el resucitado políticamente. Foto: El País/España
Misael Salazar F.
Por agosto del año pasado, Jaime Andrés Beltrán era lo más parecido a un “cadáver político”.
El 21 de ese mismo mes, el Consejo de Estado decidió, en segunda instancia, que el entonces alcalde de Bucaramanga había incurrido en doble militancia durante su campaña electoral y lo dejó por fuera del segundo cargo público más importante del departamento, después de la Gobernación de Santander.
Con la decisión del alto tribunal, ya en firme, los adversarios políticos del pastor y comunicador social, creyeron que habían logrado sacar de la batalla política a quien se había hecho elegir alcalde emulando al presidente salvadoreño, Nayib Bukele. Los seguidores de Beltrán, de hecho, lo llamaban el Bukele bumangués.
Cuando llegó la hora de despedirse de la alcaldía de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán convocó una rueda de prensa. “Como demócrata -dijo- acato la decisión del Consejo de Estado y dejo la alcaldía de Bucaramanga”.
Pero acto seguido anunció: “Mis adversarios lograron apartarme de la alcaldía, pero no de la política. Vendrán nuevas batallas y quizás nos han obligado a mirar hacia el horizonte nacional”.
Mirando al Bukele colombiano
Ya por septiembre de 2025, Abelardo De La Espriella empieza a aparecer tímidamente en las encuestas que medían la intención de voto para la presidencia de la República.

Jaime Andrés Beltrán le había puesto el ojo al candidato costeño, porque, entre otras cosas, se mostraba como el Bukele colombiano, es decir, su misma versión, pero en un contexto más amplio.
En los corredores políticos se anunciaba que el exalcalde lucharía por una curul en el congreso colombiano, pero antes de esa batalla venían las elecciones atípicas para la alcaldía de Bucaramanga y el comunicador social sintió que tenía el capital político para luchar por el cargo del cual había sido destituido. Su favorabilidad al momento de ser apartado, rondaba el 60%.
En diciembre del 2025 se realizaron las elecciones atípicas en la capital del departamento y, efectivamente, el candidato de Beltrán, Cristian Portilla, ganó la alcaldía con marcada diferencia sobre Carlos Bueno, el candidato apoyado por el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus.
Los adversarios políticos de Jaime Andrés Beltrán habían lograrlo herirlo políticamente, pero con la victoria de Portilla, el pastor no estaba “muerto” como algunos creían y esperaban.
Ya por noviembre del 2025, Abelardo De La Espriella ocupaba el segundo lugar en las encuestas que medían la intención de voto de los colombianos y Jaime Andrés Beltrán ocupaba el cargo de gerente de la campaña electoral para las regiones.
Ocupado, como estaba en el trabajo electoral para llevar a De La Espriella a la presidencia, Beltrán no se midió en las elecciones para el Congreso. Su alta misión era contribuir con el triunfo del candidato costeño en el primer cargo público del país.
Gana Abelardo, gana Jaime Andrés

Cuando Abelardo De La Espriella gana la primera vuelta electoral, el 31 de mayo de 2026, contra todas las encuestas y pronósticos, el exalcalde de Bucaramanga sintió que la victoria estaba más cerca.
Y cuando Abelardo De La Espriella ganó la segunda vuelta y se convirtió en presidente de la República, la misma noche del 21 de junio, el exalcalde de Bucaramanga voló a Barranquilla a celebrar con el nuevo mandatario de los colombianos.
Entre abrazos y agradecimientos, De La Espriella le lanzó el premio al exmandatario bumangués: “Tiene cara de ministro”, le dijo. En efecto, Jaime Andrés Beltrán era, en ese momento, el que más cara de ministro tenía, por su cercanía con el nuevo presidente y por el trabajo que había realizado para contribuir con su victoria.
Esta misma semana, el presidente electo anunció que Jaime Andrés Beltrán será su ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, una cartera que cuenta con un presupuesto anual aproximado a los 5 billones de pesos.
Su misión, reducir el déficit habitacional, relanzar la industria de la construcción y ampliar las redes de agua potable y alcantarillado en todo el territorio nacional.
La resurrección política de Jaime Andrés Beltrán comenzó el 21 de junio de este año y se consolidó esta semana con la designación como ministro de una de las carteras estratégicas para el nuevo gobierno.
En efecto, los adversarios políticos de Beltrán lo dejaron herido políticamente cuando lo sacaron de la alcaldía, pero ese mismo día el comunicador social empezó a construir el camino de su “resurrección”.
