Lina Barrera se apoya en la filosofía del servicio a los demás para aspirar al Congreso colombiano. Foto suministrada
Martín Parra
Hay historias que inspiran porque nacen del amor, la fuerza y la fe. Así es la de Lina Barrera, una mujer santandereana que ha hecho del servicio público una vocación de vida. Hoy, vuelve a enfrentar el reto de llegar al Congreso de la República, con la misma convicción que la ha acompañado siempre: Trabajar por su gente y por su tierra.
Nació en San Gil, en el hogar de Tecla Rueda y Rodrigo Barrera, y creció como la única mujer entre cinco hermanos. Desde niña entendió que la fortaleza no se impone, se demuestra con hechos. Por eso, ha construido su camino con carácter, sensibilidad y resultados.
Su papel como madre de Juan Diego e Iván Andrés es su mayor orgullo y fuente de inspiración. “Ser mamá me enseñó que el verdadero liderazgo nace del amor, de escuchar, de acompañar y de nunca rendirse”, dice con la ternura y la firmeza que la definen.
Lina Barrera representa una forma distinta de entender la política: Cercana, humana y comprometida
Su preparación académica respalda una trayectoria ejemplar: Administradora de Empresas, con especializaciones en mercadeo y seguros y maestrías en gestión pública y administración de empresas, ha demostrado que la política también puede hacerse con conocimiento, transparencia y empatía.
Durante ocho años como Representante a la Cámara por Santander, gestionó leyes y proyectos que impactaron la educación, la salud y el bienestar de los ciudadanos. Desde el viceministerio del Deporte, impulsó programas que usaron la actividad física como herramienta de inclusión y desarrollo social en los niños, niñas y adolescentes. Y como presidente de ENTerritorio, lideró programas y proyectos de infraestructura que llevaron progreso y oportunidades a las regiones que más lo necesitaban para transformar vidas.
Pero más allá de los cargos, Lina Barrera representa una forma distinta de entender la política: cercana, humana y comprometida. Una mujer que abre espacios, escucha a su gente y trabaja por transformar desde lo posible.
“Vuelvo al Congreso porque creo en Santander, en las mujeres que madrugan cada día, en los jóvenes que no se rinden”
“Vuelvo al Congreso porque creo en Santander, en las mujeres que madrugan cada día, en los jóvenes que no se rinden, en las familias que aún creen en el poder de la palabra y la gestión. Vuelvo porque amo a mi tierra y porque servir es mi manera de agradecerle a la vida.”
Así es Lina Barrera: madre, líder y mujer santandereana que inspira confianza, representa el temple de su gente y demuestra que cuando las mujeres lideran con amor, los resultados se sienten en todo un país.
