De nada le sirvió el silencio de tantos años a Oscar Iván Zuluaga. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Aunque el excandidato presidencial y consentido de Álvaro Uribe Vélez se encargó de desmentirlo durante muchos años, hoy queda claro que a su campaña presidencial ingresaron 1,5 millones de dólares procedentes de la constructora brasileña Odebrecht.
De desnudar a Óscar Iván Zuluaga se encargó la propia revista Semana, cuya directora, Vicky Dávila, publica unos reveladores videos donde el propio excandidato presidencial admite que su campaña recibió dineros de la cuestionada constructora brasileña.
Pero hace tiempo que se conocía de la financiación de Odebrecht a Zuluaga. Lo alertó hace algunos años el periodista Daniel Coronel, quien relata con detalles las denuncias en su columna de este domingo, 2 de julio, titulada “Operación Tapadera”.
En los audios, el escudero de Álvaro Uribe Vélez, confiesa que su campaña recibió el dinero, procedente de la empresa brasileña. Y admite que el millonario aporte llegó directamente al asesor de su campaña presidencial, el también brasileño, Duda Mendonca, quien falleció en el año 2021.
Daniel Coronel conoce bien la historia. Por eso llega a decir que Duda Mendonca murió llevándose muchos secretos a la tumba, entre ellos la financiación a la campaña de Óscar Iván Zuluaga.
En los audios publicados por Semana, también quedan al descubierto las conversaciones entre Zuluaga y Daniel García Arizabaleta, su excómplice y ahora testigo principal en su contra.
El excandidato habla de cómo negociar con Odebrecht para impedir que se conozca la realidad de su financiación, con el fin de continuar ocultándole al país que a su campaña ingresaron dineros indebidos.
Se sabe también, por boca de Zuluaga, que el delito lo atormenta y el silencio de varios años lo indigesta, hasta el punto de acudir a un sacerdote en busca de calmar la impaciencia que le acosa por actuar al margen de la ley.
En las conversaciones sostenidas con García Arizabaleta, Óscar Iván Zuluaga le confiesa que su interés principal está en salvar a su hijo, quien fue el gerente de su campaña. Queda claro, por la propia confesión del hoy acusado, que le pesa la conciencia por haber hecho algo ilegal, pero, sobre todo, por haber involucrado a su hijo en el delito que hoy lo tiene al borde de la cárcel, si es que la justicia colombiana funciona.
Lo que hoy ronda por la mente y el corazón de Óscar Iván Zuluaga es algo muy complicado. Hasta el punto de manifestarle al sacerdote Arturo Uria sus pecados y pedirle consejo espiritual, a lo que el sacerdote le responde y aconseja:
“A usted nada lo obliga a no protegerse y proteger a su familia”. Incluso me lo dijo: “Eso está en la fe, habla de la restricción mental, usted no tiene por qué inmolarse”.
Aclara Daniel Coronel que, según el manual del Opus Dei, la “restricción mental” es un mecanismo para evitar comunicar la verdad de las cosas tal como son.
La conclusión hoy es que -después de varios años de silencio, negando sus pecados-, Óscar Iván Zuluaga termina, obligado por las circunstancias y los videos, aceptando que incurrió en financiación ilegal de su campaña y que su hijo puede cargar también con un delito que los puede conducir a la prisión.
Si la cárcel es el destino final de padre e hijo, termina así la carrera política de un padre ligado al deshonor, que arruina también el futuro profesional de su hijo.
Pareciera que vuelve a cumplirse el dicho tan antiguo como sabio: La justicia, a veces cojea, pero llega.
