Tres muertos y tres heridos, balance de la masacre en Cúcuta. Foto: Diario La Opinión
Misael Salazar F.
Eran las 4 de la tarde del viernes primero de agosto.
Como es usual un viernes en la tarde, la zona céntrica de Cúcuta, en la avenida 5 entre calles 4 y 5, había mucho movimiento y, como siempre, en la zona se hallaban reunidos varios habitantes de calle.
Justo a esa hora arribaron al sitio dos individuos en motocicleta, el conductor y el parrillero. Este último descargó 13 impactos de bala sobre la humanidad de los habitantes de calle y la tranquilidad del lugar se transformó en caos total.
La acción fue muy rápida, cuentan los testigos. Una vez el agresor de marchó del lugar con su compinche, empezó el movimiento para atender a las víctimas.
En el piso quedaron seis habitantes de calle gravemente heridos. Una patrulla de la policía que rondaba el sitio del ataque se acercó a ofrecer ayuda y resguardar la escena del crimen.
El balance final fue seis personas heridas, algunos con signos de gravedad. Todos fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales de la capital del Norte de Santander, pero tres de ellos murieron en el camino o cuando recibían atención médica. Los otros tres permanecen bajo atención de los especialistas.
Sospechan de AK-47
De los victimarios no se conoce absolutamente nada.
El coronel Leonardo Cárdenas, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Cúcuta, dijo que se sospecha del grupo AK-47 y que el móvil del ataque podría estar relacionado con el consumo y tráfico de estupefacientes.
Los testigos del sicariato afirman que en la zona donde se produjo el ataque, hay varias chatarrerías y se caracteriza por ser un punto neurálgico o centro de consumo y trafico de drogas.
Con esta hipótesis arrancaron las investigaciones.
