Martín Parra
La vereda Motoso vivió este domingo una jornada inolvidable con la realización de las Mingas Veredales: “Convivencia para unir el campo y la ciudad por la paz”, un espacio que exaltó el valor de lo rural, la cultura campesina y la hospitalidad de una comunidad que lo da todo.
Desde tempranas horas, los habitantes se congregaron en una emotiva misa comunitaria que abrió la jornada con un mensaje de unidad y gratitud. Luego, el corazón de la minga tomó vida con una excepcional muestra de emprendimientos locales: productos frescos y transformados que dan cuenta del talento, esfuerzo y organización de las familias rurales de Motoso.
Pan casero, mantecadas, galletas, molidos, tortas y el tradicional bocadillo de guayaba, elaborado en la planta comunal, deleitaron a los visitantes. También hubo venta de aguacates, plátanos, bananos, guayabas y otros frutos cultivados con esmero en estas tierras fértiles. Marcas locales ofrecieron abonos, soportes para cultivo, organizadores y calzado, reflejando el empuje emprendedor de la zona.
La oferta gastronómica fue simplemente extraordinaria: masato, chicha de maíz, arepas de maíz pelao, empanadas, carnes y gallina al carbón, además de la infaltable sopa de gallina y el mute santandereano, llenaron de sabor y tradición el ambiente.
Motoso, además, deslumbró por su exuberante belleza geográfica: montañas verdes, caminos tranquilos y un entorno mágico donde todo lo que se siembra florece. La tierra es generosa y rica en productos como piña, limón Tahití, guanábana y aguacate, entre otros.
Pero lo más valioso fue, sin duda, su gente: solidaria, amable, trabajadora y profundamente hospitalaria. Recibieron a los visitantes con los brazos abiertos, mostrando el alma de un territorio que, aunque poco conocido por su ubicación remota, tiene un enorme potencial para el turismo rural y comunitario.
En Motoso se celebran festivales como el de la guayaba y el de la guanábana, y ya se construyen espacios turísticos pensados para el descanso y la recreación. La comunidad trabaja unida por un futuro mejor, impulsando su economía con base en la tradición, el trabajo colectivo y la cultura campesina.
Las Mingas Veredales, organizadas por la Fundación Amigos Veleños – AVEL, son un proyecto concertado con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, con el apoyo de La Cultural 100.7 FM, Folklore Radio y el Periódico Ciudad Florida.
Eventos como este no solo fortalecen la economía rural, sino también los lazos que unen el campo y la ciudad. Motoso lo demostró: tiene futuro, y su gente lo hace posible.
