Martín Parra
La ciudad lo recordará por haber escrito la letra de su himno. Pero quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo sabemos que la verdadera obra de Gabriel Latorre fue mucho más amplia que unas estrofas convertidas en símbolo oficial.
Porque antes que compositor, poeta o gestor cultural, Gabriel Latorre fue un hombre convencido de que Colombia podía ser mejor.
Este 31 de mayo de 2026 se conoció la noticia de la muerte de Gabriel Jesús Latorre Carvajal, escritor, investigador, promotor cultural y autor de la letra del Himno de Bucaramanga. Su partida deja un vacío en la memoria cultural santandereana, pero también la huella profunda de una vida dedicada a sembrar ciudadanía, sensibilidad y reflexión.
Durante décadas caminó entre bibliotecas, escenarios culturales, procesos comunitarios, encuentros ciudadanos y proyectos pedagógicos. Era de esos personajes que entendían la cultura no como un espectáculo, sino como una herramienta para transformar la sociedad.
Su nombre quedó inmortalizado en la historia de la capital santandereana cuando escribió la letra del Himno de Bucaramanga, una obra que logró condensar símbolos, identidad y sentido de pertenencia alrededor de la ciudad.
Sin embargo, reducir su legado únicamente a ese reconocimiento sería injusto.
Gabriel Latorre fue también un persistente defensor de la memoria histórica y de la educación como camino para la construcción de paz. Buena parte de su vida estuvo orientada a promover iniciativas que ayudaran a cuestionar las violencias normalizadas en la sociedad colombiana.
Quizás ninguna obra refleja mejor esa visión que el Museo del Nunca Jamás.
A través de este proyecto reunió objetos asociados a prácticas de maltrato infantil que durante generaciones fueron vistos como mecanismos normales de corrección. Lo que para muchos eran simples objetos cotidianos, para él representaban símbolos de una violencia heredada que el país debía superar.
El museo no fue concebido para exhibir el pasado con nostalgia, sino para interpelar el presente.
Su mensaje era claro: hay historias, prácticas y dolores que deben permanecer únicamente en los museos para que jamás vuelvan a repetirse.
Ese pensamiento acompañó gran parte de su existencia.
Quienes compartimos conversaciones, proyectos o gestiones con Gabriel Latorre recordamos a un hombre profundamente sensible frente al sufrimiento humano, preocupado por el futuro del país y convencido de que la cultura podía convertirse en un puente hacia la reconciliación.
Soñó siempre con la paz de Colombia.
No una paz entendida únicamente como el silencio de los fusiles, sino como una transformación cultural capaz de erradicar la violencia cotidiana, la intolerancia y las heridas que durante décadas han marcado a la sociedad.
Fue poeta, escritor, investigador, gestor cultural, defensor del patrimonio y educador. Pero, sobre todo, fue un ciudadano que dedicó su vida a construir conciencia.
Mientras muchos persiguieron reconocimientos, Gabriel Latorre prefirió trabajar en los territorios donde nacen las transformaciones silenciosas: la educación, la memoria, la lectura, la cultura y la formación humana.
Por eso hoy, cuando Bucaramanga entona su himno, también entona una parte de su legado.
Y cuando las nuevas generaciones reflexionen sobre la necesidad de construir una sociedad más humana, más justa y más respetuosa de la vida, seguramente seguirán encontrando en la obra de Gabriel Latorre una voz vigente.
Las ciudades suelen recordar a quienes levantan edificios o monumentos. Gabriel Latorre prefirió construir algo más difícil: memoria. Y quizás por eso su obra permanecerá mucho más allá del tiempo.
Nota de condolencia
El periódico CiudadFlorida.com expresa sus más sinceras condolencias a los familiares, amigos, colegas y seres queridos de Gabriel Jesús Latorre Carvajal.
Santander pierde a uno de sus más valiosos gestores culturales y Bucaramanga despide a un hombre que dedicó su vida a fortalecer la identidad, la memoria y los valores ciudadanos.
Que su legado continúe inspirando a las futuras generaciones y que su permanente sueño de una Colombia en paz encuentre eco en quienes hoy continúan trabajando por la cultura, la educación y la reconciliación.
Paz en su memoria.
