Martín Parra
La cultura colombiana está de luto. Este martes 19 de mayo de 2026 falleció la legendaria cantante y folclorista Totó la Momposina, considerada una de las máximas representantes de la música tradicional del Caribe colombiano y una de las artistas más influyentes en la historia cultural del país.
La artista, cuyo nombre real era Sonia Bazanta Vides, murió a los 85 años, luego de varios años enfrentando complicaciones de salud relacionadas con una afasia progresiva que afectó su capacidad de comunicación y la mantuvo alejada de los escenarios desde 2022.
Nacida el 1 de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo, Bolívar, en la región de la Depresión Momposina, Totó construyó una trayectoria artística de más de seis décadas dedicada a preservar y difundir ritmos ancestrales como la cumbia, el bullerengue, el mapalé, el porro y los cantos tradicionales afroindígenas del Caribe colombiano.
Heredera de una familia de músicos y cultores populares, comenzó desde niña a cantar y bailar junto a sus padres y abuelos. Con el paso de los años, se convirtió no solo en intérprete, sino también en investigadora y defensora de las tradiciones musicales del país, recorriendo pueblos ribereños y comunidades afrodescendientes para rescatar sonidos y expresiones culturales transmitidas oralmente por generaciones.
Su reconocimiento internacional llegó con fuerza en las décadas de los 80 y 90, especialmente tras vincularse al sello Real World Records, impulsado por el músico británico Peter Gabriel. Su álbum La Candela Viva se convirtió en una obra emblemática de la música latinoamericana y la consolidó como embajadora mundial del folclor colombiano.
Entre sus interpretaciones más recordadas quedaron canciones como La Candela Viva, El Pescador, Cururá, Prende la vela y La Verdolaga, piezas que ayudaron a posicionar la riqueza musical colombiana en escenarios de Europa, América y África.
Uno de los momentos más simbólicos de su carrera ocurrió en 1982, cuando acompañó al Nobel de Literatura Gabriel García Márquez durante la ceremonia de entrega del Premio Nobel en Estocolmo, representando la identidad cultural del país ante el mundo.
A lo largo de su trayectoria recibió múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional Vida y Obra del Ministerio de Cultura y el Latin Grammy a la Excelencia Musical.
La noticia de su fallecimiento generó reacciones inmediatas en redes sociales y en distintos sectores culturales, donde artistas, gestores y ciudadanos destacaron su legado como símbolo de la identidad colombiana y defensora de las raíces afrocaribeñas.
Con la muerte de Totó la Momposina, Colombia despide una de sus voces más emblemáticas, pero su legado seguirá vivo en la memoria musical y cultural de varias generaciones.
