Nohelia Castillo debe recibir hoy la eutanasia o muerte asistida. Foto: El País/España
Misael Salazar F.
Esta, la historia de la joven española Nohelia Castillo, no tendría sentido si hubiera recibido la eutanasia el 2 de agosto de 2024, tal como lo había dictaminado un juzgado español.
Pero su padre, con quien ha tenido una relación extremadamente compleja, un grupo de abogados católicos y la decisión de otro juzgado, no permitieron que Nohelia recibiera la muerte asistida, tal como estaba previsto.
Este jueves, finalmente, si no ocurre otro imprevisto y por decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Nohelia Castillo debe recibir la eutanasia y, según su propio testimonio, morirá en paz y sola, como ha sido su deseo.
Con méritos para la eutanasia
La vida de Nohelia Castillo, desde niña, es, según su propio relato, lo más parecido al infierno.
Sus padres se divorciaron siendo muy pequeña y ya a los 13 años se hallaba en tratamiento siquiátrico.
Fue violada, grupal e individualmente, hasta el punto de lanzarse de un cuarto piso producto de la depresión y terminó parapléjica.
En sus alegatos ante la justicia buscando la eutanasia, Nohelia dijo que no tenía paz en su cuerpo. Que sufre dolores, que no puede dormir, que no tiene ganas de vivir y que por lo tanto reclama la muerte asistida.
Antes de iniciar el proceso legal para buscar el momento de recibir el tratamiento para morir dignamente, Nohelia intentó suicidarse varias veces, hasta que tomó la decisión, a pesar de su padre, de solicitar por vía legal la muerte asistida.
Se trata de un procedimiento al que Nohelia, de 25 años no cumplidos, ha llegado prácticamente sola, batallando contra su familia, un grupo de abogados católicos contratados por su padre e incluso la justicia española que paralizó el proceso en el año 2024.
Pero Nohelia no se ha rendido. Y hoy, si todo resulta como ella espera, recibirá la eutanasia y podrá, según lo narrado por la propia joven, morir en paz, tranquila y se quitará de encima todos los dolores que ha soportado en su corta vida, incluyendo la pésima relación con su padre.
