María Fernanda Cabal amenaza con montar tienda aparte. Foto: Archivo
Gerardo Castro Pérez
Indiscutible es, que el momento político colombiano corresponde a la renuncia al Centro Democrático por parte de María Fernanda Cabal y su esposo José Félix Lafaurie.
Sobre este, el tema de moda, ya son cientos y miles de opiniones, análisis, contenidos, críticas, contra críticas, y hasta memes que ocupan los espacios digitales.
Y de toda esa madeja de posiciones, visiones y percepciones publicadas en redes sociales, hacemos reproducción del texto escrito por el opinador Andrés Franco:
“José Félix Lafaurie, esposo de María Fernanda Cabal, solicitó formal y públicamente su renuncia al Centro Democrático. En el papel, las razones parecen importantes para ellos. Pero en el fondo (y creo que casi todos los colombianos lo sabemos) esto responde a algo mucho más simple: la acumulación de negativas que Cabal ha recibido durante la última década dentro de su propio partido.
Y es válido entenderlo, a Cabal la han ido sacando, poco a poco, de distintos escenarios políticos.
La sacaron con Zuluaga; se la aguantó. La sacaron con Duque; se la aguantó. Pero dicen que la tercera es la vencida, y con Paloma Valencia ya no se la aguantó.
Y aquí vale una aclaración: así uno no sea de ultraderecha ni comulgue con el Centro Democrático, si uno se mete en la lógica interna de ese partido, y pone en paralelo a dos candidatas mujeres, la ficha natural era Cabal. Por trayectoria, por discurso y por coherencia con la línea dura del uribismo. Pero no fue así.
Eso no es solo un golpe al ego político, también es ponerle un techo marcadísimo y, siendo honestos, también tiene algo de humillación: una forma muy sutil de decirle «nunca serás candidata».
Parte de la democracia también es esto: entender procesos internos incluso de partidos con los que uno no está de acuerdo. Y entender que cuando te cierran todas las puertas, la única salida es armar rancho aparte. Eso es exactamente lo que Cabal pide en su carta: que la dejen abrir su propio grupo, su propia “familia política”.
Hay algo que llama especialmente la atención: el punto seis de la carta. Allí se hace una afirmación delicada relacionada con el asesinato de Miguel Uribe. Y la pregunta es inevitable: ¿ella, su esposo o su equipo sabían exactamente quién fue el asesino?
Por qué esa información, hasta hoy, no ha sido esclarecida ni divulgada oficialmente. ¿Quién carajos es el «Zarco Aldinever»? y que velas tiene en ese entierro.
No está claro qué pasará con esta candidatura, pero sí es evidente que las fichas ya se están moviendo y que el Centro Democrático entra en una fractura más profunda. Y como siempre en política, lo verdaderamente interesante no es lo que se dice, sino lo que se deja entre líneas. Lo cual favorece enormemente la candidatura de Iván Cepeda, pero desde otra óptica, le abre también posibilidades de juego abierto a De La Espriella.
Y como dijo una candidata que nunca fue:
La cosa política; se mueve…..
