Martín Parra
Hace 120 años, un 20 de octubre de 1900, nació en Vélez, Santander, Francisco Benavides Caro, el hombre que transformó al tiple —tradicional compañero de guabinas y cantos campesinos— en una voz solista capaz de estremecer auditorios en América y Europa. Lo llamaron El Mago del Tiple, y no era un elogio inflado: era una certeza musical.
Desde niño, el pequeño Pacho parecía vivir en conversación permanente con las cuerdas. En una entrevista grabada en 1968, relató entre risas que no recordaba cuándo había tocado por primera vez. “Mis amigos dicen que nací con el tiple en la mano”, comentó. Fue su abuelo, según recordó, quien le puso ese instrumento por primera vez entre los dedos. Desde entonces no volvió a soltarlo.
Benavides creció en una Vélez todavía rodeada por las montañas del Carare, donde la música popular se fundía con la vida. Aprendió a oído: en fiestas de pueblo, en serenatas, en parrandas interminables. Ese aprendizaje orgánico moldeó el estilo que lo definiría: limpio, emotivo, virtuoso y profundamente expresivo.
Durante las décadas de 1950 y 1960 grabó obras que hoy son patrimonio del repertorio andino colombiano. Álbumes como Canta un Tiple y Y sus Cuerdas de Oro marcaron una época. Piezas como “Veleñita”, “Ensueño”, “Guabina No. 2”, “Claudia” y “Cuando se dice adiós” siguen estudiándose nota por nota en escuelas de música tradicional, donde su legado continúa formando a nuevas generaciones.
Pacho también fue un viajero incansable. En esa misma entrevista de 1968 rememoró su travesía en barco desde Nueva York hacia Europa: “Vi la sorpresa que causó mi tiple a los músicos que viajaban conmigo”. En España ofreció conciertos en universidades, emisoras y centros culturales, hasta recibir un reconocimiento oficial en la ciudad de Segovia. Allí donde tocaba, el tiple —un desconocido para muchos— se convertía en protagonista.
A pesar de su prestigio, Benavides mantuvo siempre una modestia desarmante. “No puedo hablar de elogios, porque no quiero pecar”, decía con una sonrisa tímida. Falleció en Bogotá el 18 de diciembre de 1971, dejando un eco de cuerdas que aún vibra en la identidad musical nacional.
Pero la historia no terminó con su muerte. Su tiple comenzó a heredarse.
Pedro Nel Martínez y el tiple “llorado”: una herencia directa
Uno de los intérpretes que más ha reconocido la influencia del maestro veleño es Pedro Nel Martínez, considerado hoy uno de los grandes tiplistas colombianos. Su estilo “llorado”, profundo y sentimental, se fundamenta en la forma interpretativa que Pacho Benavides desarrolló hace más de medio siglo.
Pedro Nel ha incluido en sus propias grabaciones varias obras del maestro veleño. La más reconocida es “Veleñita”, que interpreta con una mezcla de respeto y reinvención. También grabó “Claudia” y “Cuando se dice adiós”, manteniendo viva la esencia benavidista y llevándole el repertorio a nuevas audiencias.
La voz de los expertos: un legado indiscutible
Para el maestro Néstor Cáceres Aponte, docente, investigador musical y director de la Agrupación Folclórica Veleña Corazón Santandereano, no existe discusión posible:
“Sin duda, el maestro Pacho Benavides es el más grande tiplista colombiano. Impuso un estilo y un repertorio que lo dieron a conocer en múltiples viajes al exterior. Después de él, el tiple adquirió un lugar que antes no tenía”.
Esa grandeza se refleja también en quienes han recibido el Premio Pacho Benavides en el Festival Mono Núñez, galardón que honra al mejor tiplista de cada edición.
El abogado y tiplista Ricardo Varela, ganador en 2002, 2005 y 2006, lo expresa con orgullo:
“Llevar un premio con su nombre es cargar una historia, una identidad. Es una responsabilidad y un honor”.
Este reconocimiento también lo han recibido otros tiplistas santandereanos:
- Héctor Raúl Ariza (1991)
- Hermes Espitia (1992 y 1996)
- Hugo Alberto Hernández –Dueto Sol y Luna, director de Campanitas– (2003)
- Oscar Santafé (2007 y 2012)
- José Luis López Bautista (2010)
- Carlos Augusto Vásquez (2011, 2017 y 2019)
- César Andrés Castro Mora (2013)
- Julián David Serna Aldana (2016)
- Edinson Muñoz Camacho (2018)
- Juliana Peña Pico (2020)
- Onfre Alfonso Ortiz (2021)
- Juan Diego Beltrán López (2023)
Cada uno de ellos, desde su estilo, reconoce en Benavides una raíz y una brújula.
El eco de un país entero
Hoy, a 120 años de su nacimiento, Pacho Benavides sigue siendo símbolo de un arte nacido entre montañas, humilde y profundo. En cada tiple que suena en Santander —en manos de un maestro, un aprendiz o un niño que toca por primera vez— hay algo de su magia.
Su obra es un puente.
Su legado, una escuela.
Y su música, un corazón que aún late.
Porque mientras haya un tiple sonando en Colombia, Pacho Benavides seguirá vivo.


