El DATO
Floridablanca no fue un pueblo fundado, como muchos en Colombia. Fue erigido o elevado a la categoría de parroquia.
Cuando el movimiento separatista de El Valle de la Mano del Negro inició la lucha para independizarse del cantón de Girón, propuso solicitar la elevación a parroquia, trámite que debía tener la aprobación del virrey y arzobispo Antonio Caballero y Góngora.
Pero la nueva parroquia necesitaba un nombre y el sacerdote gironés, Juan Eloy Valenzuela Mantilla, se encargó se proponerlo: Floridablanca.

Sacerdote gironés, Juan Eloy Valenzuela Mantilla
Velenzuela era el subdirector de la Real Expedición Botánica, empresa creada por la corona para levantar un censo de la flora, la fauna y la minería del virreinato de la Nueva Granada.
El cura e investigador, sabía que don José Antonio Moñino y Redondo, “El Conde de Floridablanca”, había sido un ilustre español, primer ministro de los reyes Carlos III y Carlos IV, aventajado integrante del Despotismo Ilustrado, embajador plenipotenciario de Carlos III ante la Santa Sede, autor de un importantísimo documento conocido como “La Instrucción Reservada” y mecenas de la Expedición Botánica, entre otros importantes cargos y títulos.
Al virrey Caballero y Góngora y a Fernando VII les pareció una excelente idea la propuesta y, el 7 de noviembre de 1.817, el rey firma la orden ejecutiva para que El Valle de la Mano del Negro adquiera el estatus de parroquia, con el nombre de Floridablanca de San Juan Nepomuceno. Floridablanca, en homenaje a don José Antonio Moñino y Redondo y San Juan Nepomuceno, en reconocimiento al santo del silencio.Desde hace 204 años, nos conocen con este nombre.
Foto principal: “El Conde de Floridablanca”, Epónimo del Municipio Dulce de Colombia
