Misael Salazar F.
A través de su ensayista invitado, Sinar Alvarado (*), el influyente medio de comunicación estadounidense, The New York Times, le hace un duro reclamo al presidente Iván Duque.
Bajo el título: “Los colombianos no quieren ser tratados como espectadores. Presidente Duque, salga del estudio”, el periódico señala:
“Iván Duque es hoy un funcionario distante que habla cada noche por televisión desde el Palacio de Nariño, donde se mantiene recluido por estos días mientras en diversos lugares del país arden las protestas contra su gobierno”.

The New York Times le reclama a Iván Duque que se siente a dialogar con los colombianos
El ensayista y, desde luego, el periódico, hacen referencia directa a la reforma tributaria, motivo de fuertes protestas que comenzaron en el país el pasado miércoles, 28 de abril, cuando fue convocado un paro nacional que aún hoy se halla presente en las calles de Cali, Bogotá, Popayán, Pasto, Medellín y Bucaramanga, entre otras ciudades. A propósito, el ensayo señala:
Para corregir el hueco fiscal, empecinado contra las voces que recomiendan postergar el ajuste, Duque impulsa una reforma tributaria que no resuelve la desigualdad histórica de este país.
Sinar Alvarado hace una seria y fuerte crítica al programa de televisión que diariamente mantiene el presidente Duque con el nombre de “Prevención y Acción”. Acusa al mandatario colombiano de permanecer demasiado tiempo encerrado en el estudio de televisión, sin darse la oportunidad de salir a la calle a escuchar a los colombianos que protestan contra su gobierno. Adicionalmente, aclara Alvarado que es este un programa de televisión que paga con el dinero de todos los colombianos. Textualmente, dice The New York Times a través de su ensayista invitado:
Hablamos de un jefe de Estado impopular que encontró refugio en la televisión: un ambiente controlado donde habla sin contrapesos. El programa transmite cada vez más propaganda de forma abierta y monopoliza el espectro radioeléctrico con dinero público. Cuando falta solo un año para la próxima elección presidencial, el espacio empieza a convertirse en una ventajosa herramienta de campaña.

Refiere Alvarado, en otro aparte de su duro ensayo, que el líder colombiano (Duque), luce desubicado de la realidad que vive el país, con un lento proceso de vacunación contra el Covid y una crisis de empleo, como uno de los síntomas más evidentes de la aguda situación económica colombiana. A propósito, dice:
En medio de la crisis este gobierno intenta forjar un relato nacional donde las vacunas llegan sin falta, el hambre se ha saciado y el posconflicto avanza sólido. Pero la realidad no se decreta en horario estelar. Esa tarea implica escuchar a muchos, sobre todo a los insatisfechos; y no solo a un reducido coro de aliados.
El medio de comunicación y su ensayista, le recuerdan al presidente Iván Duque que el mejor mandatario no es aquel que habla demasiado y se muestra todos los días en público para justificar muchas veces lo injustificable. Así se expresa:
La sobreexposición en el fondo lo perjudica. Dijo Lao Tse que el mejor gobernante es aquel de cuya existencia la gente apenas se entera. Duque debería mostrarse a través de sus obras, muchas de ellas urgentes; y menos en el lente distorsionador de las cámaras amigas. Mientras presente su rostro cada noche en pantalla, difícilmente cesará la irritación ciudadana. Los líderes de las manifestaciones ya anunciaron que volverán a las calles el 19 de mayo. Conviene desactivar esa bomba.
El ensayo no termina sin hacer una invitación al presidente para que escuche y dialogue con los colombianos acerca de los principales problemas que los afecta como colectivo:
Presidente, salga del estudio, invite a un diálogo nacional y escuche las razones del descontento. Abandone de una vez el solitario rol estelar y ábrase a la oportunidad de una obra colectiva.
(*) Sinar Alvarado es periodista y es invitado con frecuencia por medios internacionales a escribir sobre Colombia.
