La cara de la derrota bumanguesa lo dice todo. Foto: Diario AS
Misael Salazar F.
El Racing de Avellaneda pisó el gramado del estadio Américo Montanini, como si hubiera venido a cobrar cara la afrenta de la que había sido víctima en “El Cilindrazo”, donde los leopardos lo habían derrotado en el partido de ida.
Desde muy temprano (minuto 4 del partido), el equipo de Gustavo Cuestas impuso una especie de barredora sobre el césped del estadio bumangués y nos dejó boquiabiertos, sin respiro, mirando al cielo, con un gol tempranero, más producto de la descoordinación entre el arquero y el defensa, que de la virtud de “Maravilla” Martínez, quien colocó el zapato junto al balón y lo envió al fondo de la red. Todo el estadio quedó mudo. Todos los hinchas lloraron en su interior la caída del Bucaramanga.
Como quien espera una oportunidad para levantarse de la desgracia, Bucaramanga intentó con pequeños destellos, pero la superioridad, la rapidez y la contundencia de los de Racing no nos dio espacio para el respiro. Más rápido llegó el 2 a 0 con un balazo de Santiago Solari, que el empate para el equipo leopardo.
A así prosiguió la letanía en un césped donde el balón duraba más tiempo en poder de los leopardos, pero las agallas y el afán de victoria estaba en el otro bando, en los venidos de Argentina, en los que tienen 46 títulos en sus alforjas. Este último dato, por si acaso, nos sirve de consuelo.
El balón ruede y ruede, las oraciones de los hinchas locales se multiplicaban, pero todo resultó en vano. Santiago, pero no Solari, sino Sosa, nos metió el tercero y todo, a estas alturas presagiaba una goleada como en efecto sucedió. Parecía que Dios y el fútbol eran argentinos.
Fabián Sambueza colocó un tiro libre en el palo derecho defendido por Arias. Hubiera sido el gol de la honrilla, pero hasta allá no nos alcanzó la suerte ni la enjundia.
Entonces, como si todo lo ya vivido no hubiera resultado suficiente sufrimiento, Martín Barrios se encargó de restregarnos la victoria con otro gol y ahí no tuvimos tiempo para más nada distinto a la resignación. 0 a 4 terminó le partido. Ojalá que eso no nos signifique que se haya terminado la ilusión.
De la azotea a la fosa
Mientras el Atlético Bucaramanga padecía la dosis de buen fútbol de Racing, en otro escenario deportivo, Colo Colo recibía igual castigo de parte de Fortaleza.
El equipo brasileño lo derrotó 4 a 0 y la clasificación del Grupo E de la Copa Libertadores se trastocó completamente.
De ser líder del grupo, Bucaramanga pasó al tercer lugar con 5 puntos, superando solo a Colo Colo que arrastra una crisis desde que comenzó su travesía por la Copa Libertadores.
Ahora Racing y Fortaleza lideran el Grupo con 7 puntos cada uno, los sigue Bucaramanga con 5 y Colo Colo con 2.
Es cierto. No todo está consumado. Pero ¿seremos capaces de levantarnos? ¿Tendremos la verraquera para arrebatarles a Racing o a Fortaleza uno de los dos cupos que necesitamos para cruzar el camino a la segunda ronda del torneo continental?
Esta pregunta quedó rondando en la cabeza de miles de hinchas del Bucaramanga, aunque con la certeza de que Racing nos dio este martes una lección de contundencia, claridad, fuerza y apetito de triunfo, todos los ingredientes necesarios para aspirar a cosas grandes en el concierto futbolístico.
Ahora solo nos queda la ilusión, pero no sabemos si con eso será suficiente.
