Hoy es tiempo de recordar la importancia de cuidar el ambiente. Foto: Archivo
Víctor Hugo Parra Reyes (Columnista invitado)
La escasez y el uso abusivo e irresponsable del agua plantea una creciente y serie amenaza para la salud, seguridad alimentaria y la vida.
La falta de acceso al agua potable mata al año más de 850.000 personas en el mundo, dice la ONU. En 2015, aproximadamente, 844 millones de seres no tenían servicio de agua potable de calidad.
Un informe realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dice que en Colombia las fuentes de agua están en riesgo por las explotaciones mineras que son la principal acción de despojo de la naturaleza y vienen afectando reservas naturales, zonas protegidas y páramos.
Como sucede en el caso nuestro con Santurbán, cuya extensión es de 200.000 hectáreas y aloja 58 lagunas, bosques andinos y amplia biodiversidad en los departamentos de Santander y Norte de Santander.
Los páramos son ecosistemas montañosos andinos y por su especial valor para la producción del agua, son objeto de protección especial. Solamente seis países en el planeta tienen estos ecosistemas.

Víctor Hugo Parra Reyes
En Colombia se encuentra el 98% de las especies vegetales que existen en el mundo. Un ecosistema es una unidad donde habitan todas las especies de seres vivos de una región. A pesar de su trascendencia, en Colombia sus ecosistemas están seriamente afectados y muestra de ello es el informe de WWWF-Colombia donde se señala que se han identificado 85 grandes ecosistemas y el 31.3% del área ha sufrido transformaciones. El deterioro es alarmante y compromete seriamente la supervivencia de muchas especies de flora, fauna y fuentes hídricas.
La tarea es buscar preservar la biodiversidad, mediante la sustitución de la desmedida explotación minera actual, por una política de conservación y de prácticas de uso sostenible. Es un asunto de la hora actual para el destino de la humanidad.

Es necesario y urgente defender el páramo de Santurbán
Así como las grandes civilizaciones de la historia de los pueblos se han desarrollado a lo largo de los ríos, en nuestro país nuestras civilizaciones más importantes se han desarrollado en zonas paramunas.
Por eso, la conclusión lógica es declarar los ecosistemas de páramos, libres de cualquier actividad como la megaminería. La Constitución, en sus artículos 2, 8, 58, 79, 80 y 93, asimismo el artículo 202 de la Ley 1450, privilegia la vida sobre cualquier actividad que destruya la Madre Tierra.
