Misael Salazar F.
Como Jean Valjean -el protagonista de Los Miserables, preso gran parte de su vida por haber robado un pedazo de pan– Salman Rushdie es perseguido sin piedad por haber escrito una novela que, mal traducida del árabe al inglés y viceversa, se titula “Los versos satánicos”.
La cuarta novela del escritor nacido en Bombay (India), pero naturalizado británico, es tan desconocida como polémica. Ni siquiera es la novela completa de 550 páginas la que provocó la furia de algunos musulmanes. Son las últimas70 páginas.
La culpa es de la imaginación del conocido escritor y los traductores del libro del árabe al inglés, que titularon la novela como “los versos satánicos”, que, coincide con dos versos eliminados del Corán por el propio Mahoma, por considerar que estaban inspirados por el diablo o satanás.
Rushdie desata la polémica musulmana porque la novela gira alrededor de dos actores indios que sobreviven a un ataque terrorista al avión en que viajaban. Pero la historia se entrelaza con la mitología del islam y parte de la vida del profeta Mahoma.
El ayatolá lo sentencia a muerte
El autor de la laureada novela “Los hijos de la medianoche”, publica “los versos satánicos” en 1988.
Pero en 1989, el entonces Ayatolá iraní, Ruhollah Jomeini, publica la fatua (sentencia a muerte) contra Salman Rushdie, a quien acusa de blasfemo y de ofender el nombre del profeta Mahoma.
Desde entonces, la muerte, el fantasma de la persecución y la amenaza constante, persiguen al escritor indio-británico, como el policía” Javert”, de Los Miserables de Víctor Hugo persiguió a Jean Valjean con el único propósito de “hacer cumplir la ley”, la fatua.

El Ayatolá, Rojollah Jomeini sentenció a muerte al escritor británico. Foto: BBCMundo
Salman Rushdie tuvo que cambiar de nombre y vivir en la clandestinidad durante 10 años, huyéndole a cualquier musulmán dispuesto a cobrar más de 2 millones de dólares que el ayatolá había aprobado como recompensa a quien lo matara.
Pero Rushdie no ha sido la única víctima de la intolerancia religiosa y el acoso a la libertad de pensamiento.
Hitoshi Igarashi, traductor de “los versos satánicos” al japonés, fue encontrado muerto en Tokio en 1991. Ese mismo año, Ettore Capriolo, el traductor italiano fue apuñalado en Milán. Sobrevivió.
El libro fue quemado por fanáticos religiosos en Londres y su venta fue prohibida en India, Pakistán, lrán y otros países.
Este viernes, el “Javert” de los miserables apareció en un auditorio de Nueva York donde Salman Rusdhie se disponía a dictar una conferencia. Solo que Hadi Matar, de 24 años, subió al escenario con el firme propósito de cumplir la fatua del Ayalotá y asesinar a Salman Rushdie. Lo apuñaló 10 veces, según el informe policial. Este domingo los médicos informaron que le fue retirado el respirador. Se salvará.
Parece que la libertad de expresión y pensamiento tiene otra oportunidad, porque no es justo que un hombre sea perseguido toda la vida por unos” versos satánicos”.
