Mientras la ANLA y la ANI permiten que talen 5.000 árboles en los cerros orientales, un grupo de florideños sembró 204 arbustos nativos, uno por cada año que cumplió Floridablanca.

La jornada sirvió para rechazar la Conectante C1-C2
La iniciativa fue del Comité para la defensa de los cerros orientales de Floridablanca, un colectivo ambientalista que viene luchando contra la Conectante C1-C2, y sus destrozos ambientales, con la anuencia de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).
Estos florideños, defensores del ambiente y el agua, se reunieron el domingo, 7 de noviembre y con sus árboles marcharon hasta los cerros orientales a plantarlos como un regalo a Floridablanca por sus 204 años de haber sido erigida como Parroquia.

Los niños también participaron del sembratón
La jornada duró hasta el mediodía. De regreso, los integrantes del Comité, entre quienes se hallan la concejala Milady Tovar Cabarique, el abogado Hernando Ardila, la profesora Esther Forero, el científico Carlos Ardila Rodríguez, ingenieros, ambientalistas, campesinos y estudiantes, celebraron la siembra con un sancocho en las instalaciones de la Hacienda Limoncito.
Conciencia ambientalista
Gracias a la lucha que viene librando este colectivo, los florideños tienen conciencia del daño ecológico que ha ocasionado la Conectante C1-C2 en los cerros orientales de Floridablanca y la necesidad de detener este desastre avalado por la ANLA y la ANI.

La actividad fue ejecutada por el Comité para la defensa de los cerros orientales de Floridablanca
De forma permanente y sistemática, han venido denunciando la tala indiscriminada de 5.000 árboles cuyo promedio de edad oscilaba entre 200 y 300 años.
También han denunciado que para construir la Conectante C1-C2, el proyecto prevé intervenir 22 fuentes hídricas, de un total de medio centenar que corren por los cerros orientales.
La conclusión es que la Conectante puede dejar sin agua a Floridablanca, municipio que aporta el 30% del agua que alimenta el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga. El resto del agua lo aporta el páramo de Santurbán, que también corre riesgo debido a los proyectos de explotación minera allí previstos.
