El terrible historia del secuestro del niño Lyan Hortúa. Foto X
Misael Salazar F.
El secuestro del niño Lyan José Hortúa, liberado este miércoles en la noche luego de 19 días de cautiverio, no fue un secuestro común, ni tampoco fue una equivocación. El menor de 11 años fue víctima de una guerra entre narcos que operaron y operan aún en el Valle del Cauca.
La revista Semana publica este jueves una escalofriante reseña donde queda claro (según el citado medio), que el niño resultó en medio de una guerra entre peligrosas mafias y grupos del narcotráfico que operan en esa región del país donde la seguridad tiene un alto déficit.
-No pudimos hacer mucho porque era un tema de una vieja deuda entre narcos”, le dijo una fuente militar a Semana, según reseña el propio medio de comunicación.
La escalofriante historia es más o menos la siguiente:
Al niño de 11 años, Lyan José Hortúa, se lo llevó la disidencia Jaime Martínez, cumpliendo orden del capo Diego Rastrojo, quien habría emitido la instrucción de secuestrar al padrastro del menor de edad, Joshua Suárez o a la madre de Lyan, Angie Bonilla. Al no hallar a ninguno de los dos, se llevaron a Lyan José Hortúa Bonilla.
Las fuentes consultadas por la mencionada revista, indican que Angie Bonilla (madre del niño secuestrado), conoce muy bien la estructura del narco Diego Rastrojo, porque tiene una deuda con el capo que supera los 37.000 millones de pesos. Ese sería el verdadero motivo del secuestro del niño.
Pero hay más en esta historia que parece de novela. Angie Bonilla -según el medio citado- habría sido testaferra de Diego Rastrojo y del padre biológico del niño Lyan Hortúa, José Leonardo Hortúa, alias Mascota, heredero de Diego Rastrojo. Hortúa fue asesinado en el año 2013 en Cali.
El padre biológico de Lyan Hortúa era muy amigo de otros dos narcos: Alías Alacrán y alias Guacamayo, quienes habrían intercedido desde la cárcel para que cuidarán la vida del niño mientras estuvo secuestrado. Existía el temor de que, si al niño le sucedía algo, se iniciara una guerra entre narcos del Valle del Cauca, suyo desenlace era impredecible.
Se pagó rescate
La familia del niño acusó al gobierno nacional de no actuar para colaborar en el rescate del Lyan Hortúa. La otra versión que circula es que, desde un comienzo, se sabía que se trataba de una guerra entre narcos por el cobro de una deuda y lo que hicieron fue esperar que concluyera la negociación entre la familia del niño y sus captores, es decir, la gente de Diego Rastrojo.
Lo que se sabe, hasta la redacción de esta nota, es que los padres de Lyan pagaron a sus captores la suma de 4.000 millones de pesos, como un adelanto del total de la deuda que tienen con Diego Rastrojo y que llegaría a los 37.000 millones de pesos. Pero de esta historia apenas se comienza a desenredar la madeja. Hay muchos cabos que deben ser atados para llegar el fondo de la verdad
