La UIS inauguró el primer Museo Natural de Colombia con sonido inmersivo. Foto y collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
La primera impresión al ingresar al Museo de Historia Natural recién inaugurado en la UIS, es la de estar en una inmensa sala de cine con pantallas gigantes, colorida iluminación y una muestra abundante de flora y fauna, todo con sonido inmersivo, es decir, proveniente de todas partes.
Es, en realidad, un espacio con toda la tecnología y la acústica necesarias para vivir una dimensión desconocida para muchos, pero excesivamente rica en conocimiento e innovación.
De izquierda a derecha de la sala que se hace más inmensa por los reflectores, la acústica y la magnanimidad, se van mostrando los pisos térmicos del departamento de Santander, con su respectivo colorido, su fauna y su flora características.

Esta es solo una muestra de lo que hallaremos en el Museo de Historia Natural de la UIS. Foto: Ciudad Florida
Desde las ciénagas, a menos de 1.000 metros sobre el nivel del mar, el museo natural va mostrándonos que Santander posee una variedad natural incalculable.
La topografía propia de la zona de cuevas, el gran Cañón del Chicamocha, luego el bosque seco, el bosque húmedo y finalmente los páramos de Santurbán y Almorzadero, aparecen frente a los espectadores para resumirnos toda la variedad de nuestra flora y nuestra fauna y pasearnos desde los 900 hasta los 3.800 metros de altura, allá, en Berlín o La Laguna, donde la naturaleza nos permite por poco acariciar el cielo.
Todo es magia en este modernísimo museo, otro referente científico y turístico que la Universidad Industrial de Santander (UIS), le ofrece a Colombia y al mundo.
Video: Aquí podemos apreciar la magestuosidad del Museo Natural recién inaugurado
“Es el primer museo interactivo de Santander y también el primer museo con sonido inmersivo en Colombia”, dice uno de los párrafos de la nota institucional divulgativa de la UIS, referente a este espacio que nos acaba de regalar la universidad que es orgullo de los santandereanos.
Vidal Humberto Abreu, jefe de Comunicaciones de la UIS, resume en una frase corta el gran aporte de la universidad al mundo: “Aquí, en 5 minutos, esta resumida toda la riqueza biodiversa de Santander, lo que nos puede llevar mucho más tiempo hurgando libros o buscando en Internet acerca de la riqueza natural donde se asienta nuestro departamento”.
Vidal apunta a la exactitud. Toda la riqueza natural del departamento, se halla resumida en una especie de tercera dimensión, con sonido incluido, efectos especiales y una gama robusta de colores, para entregarnos la sensación de que estamos allá, en cada espacio natural de esta tierra bendita, disfrutando del canto de los pájaros o el sonido propio de los animales de cada hábitat, aunque algunos de ellos se hallan en proceso de extinción.
Un área para el conocimiento, la investigación y la conciencia

El biólogo marino, Segio Marchant (derecha), director del Museo y el profesor Andrés Núñez (izquierda), responsable de toda la acústica. Foto: Ciudad Florida
El primer objetivo del museo natural de la UIS es servir de instrumento pedagógico para dar a conocer la composición natural del espacio planetario que ocupamos los santandereanos.
El área fue diseñada para que, en breve instante y con herramientas tecnológicas modernas, conozcamos lo diverso, hermoso y rico que es nuestro departamento y, por extensión, nuestro país, Colombia.
El segundo objetivo es continuar generando conocimiento a partir de esta experiencia maravillosa.
Por esta obvia razón, el museo tiene un área donde funciona un laboratorio, para que los estudiantes de biología desarrollen el proceso cotidiano de producción de conocimiento.

Diana Sánchez, bióloga encargada del laboratorio del Museo. Foto: Ciudad Florida
Poco sentido tendría el museo natural, sin con toda la información que nos proporciona, nuestros estudiantes no avanzan en el proceso de análisis y estudio para generar más y mejor conocimiento acerca de nuestro especial hábitat.
Pero hay un tercer objetivo y este es tan fundamental, tan necesario como los dos anteriores.
Frente al espectáculo tan extraordinario que nos ofrece el museo natural de la UIS, resulta inhumano no caer en la tentación de cuidar y conservar el planeta.
Observando aquellos paisajes tan naturales como exóticos y acogedores, resulta imposible no generar conciencia sobre la necesidad y la obligación ética de conservar lo que tenemos, donde vivimos y nos desarrollamos como seres humanos.
“Es el primer museo interactivo de Santander y también el primer museo con sonido inmersivo en Colombia”
Basta con el ejercicio de observación y compenetración con la naturaleza, para sentirnos obligados a no continuar degradando el planeta.
El espectáculo visual es demasiado hermoso, como para resistirnos a seguir botando desperdicios, talando árboles, dañando el hábitat o contribuir con el proceso de extinción de muchas de nuestras especies naturales allí expuestas para aumentar nuestra riqueza espiritual y ambiental. El museo es, en realidad, un llamado, un grito a no prestarnos para avanzar en esa especie de suicidio colectivo que es el cambio climático.
Al frente de una maravilla
Al frente del museo natural, el rector, Hernán Porras Díaz, designó al biólogo marino, Sergio Andrés Marchant, quien habla orgulloso de este espacio que comparte con estudiantes, alumnos y visitantes.
Lo acompaña en el laboratorio Diana Sánchez, una joven bióloga, quien explica a los asistentes las características de cada uno de los pisos térmicos de Santander, representados magistralmente en el museo.
Y también se halla allí, es esta muestra tecnológica moderna, el profesor Andrés Núñez, quien tuvo a su cargo todo el proceso acústico y electrónico que se encarga de trasladarnos a otra dimensión del conocimiento humano, una vez que estamos dentro de las cuatro paredes del Museo Natural de la UIS que no hacen otra cosa que impartirnos la sensación de lo extenso, rico y hermoso que es nuestro planeta y nuestro departamento de Santander.
Allí, lo real se vuelve fantástico.
