Misael Salazar F.
En menos de 24 horas se resquebrajó todo el poder que supuestamente tenía María Fernanda Rangel para aspirar a ser la contralora general de la Nación.
Bastó que el Pacto Histórico firmara una declaración oficial, el pasado martes, en horas de la mañana, donde ofrecía el respaldo al aspirante Carlos Hernán Rodríguez, para que empezara una ofensiva diplomática que terminó con la renuncia, este jueves, de María Fernanda Rangel.
Era la única salida honrosa que le quedaba a la aspirante, patrocinada en principio por Felipe Barboza y todos los partidos que durante años sostuvieron al uribismo.
El mismo martes en horas de la tarde, ya con el Pacto Histórico señalando el camino, y sabiendo que es el partido o movimiento que maneja los hilos del poder, la bancada del partido Conservador en la Cámara de Representantes le retiró el apoyo a Rangel y se lo entregó a Carlos Hernán Rodríguez.
El miércoles en la mañana se sumó a Rodríguez la bancada conservadora en el senado. Y en ese momento comenzó un desfile de retiros de apoyo a la dama aspirante y se lo fueron entregando a quien había sido seleccionado por el Pacto Histórico.
De esta caravana de renuncias y apoyos al aspirante ungido, formaron parte los liberales, lo verdes, Mira, el partido de la U y las curules de la paz. Ni siquiera el contralor de la Nación, Felipe Córdoba, soportó la epidemia y terminó en brazos de Carlos Hernán Rodríguez.
Este jueves en la mañana, minutos antes de comenzar la crucial votación en el Congreso, María Fernanda Rangel le entregó a Roy Barreas su carta renuncia. No hacerlo de esa forma, era someterse a una estruendosa derrota, luego de tener más de los votos necesarios para convertirse en contralora general de la Nación.
Veinticuatro horas de intensa diplomacia, le bastaron al Pacto Histórico para quitarle todos los votos a María Fernanda Rangel y entregárselos a Carlos Hernán Rodríguez, electo contralor general de la Nación, este jueves, con el voto mayoritario del congreso.
