Las internas de la cárcel de mujeres buscan una segunda oportunidad. Foto: Alcaldía de Bucaramanga
Misael Salazar F.
Paulina, Gloria e Hilda llegaron al parque de Los Niños esposadas, en un vehículo y bajo la estricta mirada de las damas vigilantes del INPEC.
Pero tan pronto descendieron del vehículo quedaron libres de las esposas. Empezaron a caminar por el parque y, muy seguramente, disfrutaron la libertad con la que se movían los pajaritos, la tranquilidad con que andaban los transeúntes y la velocidad con que se desplazaban los conductores en sus vehículos.
Ya cumplieron las tres quintas partes de su condena. Si continúan portándose bien en la Penitenciaría de Mujeres, recuperarán la libertad más temprano que tarde. A Gloria Rivero, por ejemplo, le faltan 8 meses, lo que implica que en menos de un año habrá recuperado la libertad.
Ella, junto a sus dos compañeras, son beneficiarias del programa “una segunda oportunidad”, que forma parte del Plan Candado ideado por el alcalde, Jaime Andrés Beltrán para garantizar y mejorar la seguridad de los bumangueses.

Ellas buscan una segunda oportunidad. Foto: Alcaldía de Bucaramanga
El programa parte del concepto filosófico que la gente necesita y merece una segunda oportunidad.
Por esa razón, entre el INPEC y la alcaldía de Bucaramanga, buscan que las denominadas PPL (Personas Privadas de la Libertad), hagan trabajo comunitario, contribuyan al embellecimiento de la ciudad y, de paso, se acostumbren a la libertad que un día perdieron por distintas razones y en diversas circunstancias.
A las tres mujeres privadas de la libertad las esperaban los guarda parques. Les dieron la bienvenida, las invitaron a participar de juegos y socializaron con ellas, les dieron a entender el valor de estar al aire libre, contemplando la naturaleza y disfrutando del aire que corre por el parque libre y ajeno.
Los periodistas las entrevistaron. Comunicaron la importancia de participar de la segunda oportunidad y dejaron ver sus sentimientos al considerarse candidatas casi seguras a obtener el tiquete hacia la libertad.
Mientras esa fecha trascendental se acerca, Paulina, Gloria e Hilda, cambiaron los guantes que utilizan como ayudantes de cocina en la Penitenciaría de Mujeres, por guantes, lentes y un sobrero para contribuir con la pintura de los muros del parque de Los Niños, junto a los guarda parques.
Antes de comenzar la faena que las acercará a la libertad, escucharon mensajes de felicitación y aliento de parte de Cristian Portilla, asesor del alcalde Jaime Andrés Beltrán y Mónica Coronel, representante de la Regional Oriente del INPEC.
Luego agarraron los instrumentos para proceder a limpiar los muros y paredes del parque.
Y lo hicieron con la absoluta certeza de que cada brochazo y cada rodillo untado de pintura que deslizaban por las paredes, era un paso más hacia la libertad que un día perdieron y hoy buscan recuperar cuanto antes.
Agradecieron al alcalde Jaime Andrés Beltrán y al INPEC por el programa. Se felicitaron a sí mismas por haber asumido el reto de perseguir la libertad y prometieron que cumplirán cuantas horas comunitarias necesiten y puedan, conscientes de que, cada día trabajado por la ciudad, es un día menos en la cárcel y un día más cercano hacia los pasillos que las conducirán hacia la libertad plena.
Ya saben que entre la cárcel y la libertad hay un gran abismo y que prefieren esta última porque han tenido tiempo suficiente para valorarla, entenderla y disfrutarla.
Terminada la faena en el parque de Los Niños, regresaron al vehículo y a las esposas.
Pero volverán a este o a otro parque o a otro espacio público tan pronto puedan, porque cuentan los días que les falta para abandonar la cárcel, porque son los mismos que les falta para recuperar la bonita libertad.
