Misael Salazar F.
No es un secreto ni hay que adivinarlo.
Donald Trump utiliza los aranceles altos como represalia para castigar a países que no acatan sus órdenes o no aplauden lo que el magnate inmobiliario dice.
A Canadá, por ejemplo, Trump le elevó este jueves los aranceles del 25 al 35%, es decir, 10 puntos más de lo que le había aplicado semana antes. Las razones expuestas para este incrmento son ambiguas, pero Trump ha criticado duramente a Canadá por el anuncio de reconocer la existencia del Estado Palestino.
El caso de Brasil fue peor. El republicano le impuso 50% de aranceles a todos los productos importados desde Brasil, en castigo por el juicio y casi segura condena contra Jair Bolsonaro, acusado con suficientes pruebas de haber orquestado un plan para desconocer los resultados de las elecciones que ganó el hoy presidente Lula Da Silva.
La respuesta del presidente brasileño no se ha conocido, pero se supo que el pasado miércoles llamó a reunión a todo su gabinete ejecutivo para evaluar la medida impuesta por Trump.
Caso colombiano
En abril pasado, ya Trump había impuesto un arancel del 10% a los productos importados de Colombia, excepto el petróleo y el oro.
Este jueves, Colombia fue ratificado en la lista de países que se mantendrán con aranceles del 10% como se viene aplicando desde abril pasado.
Lo anterior implica que productos como el café y las flores, dos rubros colombianos de gran demanda en Estados Unidos, costarán 10% más caros.
Donald Trump también ha amenazado a Rusia con un aumento mayor de los aranceles y otras sanciones, sino llega a un acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania. Vladimir Putin seguramente responderá a esta amenaza.
Hay muchos países a los cuales Trump le aplicará aranceles del 40%, un escenario bastante complejo, pero no tanto como el de Brasil, cuyo arancel es el del 50%, todo porque la justicia brasileña está juzgando a Jair Bolsonaro por golpista.
