Misael Salazar F.
Un gigantesco leopardo que pesa dos toneladas de bronce, con una altura de cuatro metros, se levanta firme, altivo, imponente y majestuoso en la Glorieta del Estadio Américo Montanini de la Ciudad Bonita de Colombia, Bucaramanga.
Obra del artista urbano, Juan José Cobos, la escultura es un homenaje al alma aguerrida de los santandereanos, a su espíritu de lucha, al coraje y a la fuerza de una raza que tuvo la osadía de abrir el camino para transitar hacia la emancipación.
Pero es, también, la forma de identificar al equipo de los amores futbolísticos, ese deporte cuyo símbolo es un balón redondo que guarda estrecha similitud con la testa, órgano humano donde se concentra toda la sabiduría. Por algo está ubicada en la cima del cuerpo humano, desde donde se divisa todo el horizonte.
El balón con que se juega al fútbol, es, por coincidencia, parecido al mundo, ese espacio que compartimos todos, blancos, indios, mestizos, negros, altos, bajos, creyentes o no. Es decir, el balón, es la síntesis del mundo.
El leopardo que desde este lunes 23 de diciembre habita en la Glorieta, es, en conclusión, el resumen de varios acontecimientos trascendentales para Santander y Bucaramanga durante el año que está a punto de perecer.

Cada vez que miremos el gigantesco leopardo, recordaremos que, tras 75 años de esperanzas, ilusiones y nostalgias, el Atlético Bucaramanga, logró el primer título del fútbol colombiano.
Y que lo hizo de la mano de un entrenador nacido en los senderos de Yaracuy, en Venezuela, la misma tierra que aportó tantos héroes para la materializar la independencia colombiana. Rafael Dudamel Ochoa, tiene mucho que ver con este leopardo, que resume lo que los santandereanos llevamos en el tuétano.
El leopardo de Cobos, como la Gorda de Botero, son dos símbolos de la Ciudad Bonita. El Leopardo, allí en la Glorieta, rugiendo siempre, nos dirá que otea en las alturas mirando altivo al Estadio Américo Montanini, en homenaje a un argentino que no quiso saber nada de otros mundos desde el momento en que pisó tierra santandereana.
Finalmente, el leopardo de Cobos, es una comunión de intereses: Gobierno regional, alcaldía de Bucaramanga, artistas, el equipo insignia, los aficionados, las barras, gente del común y gente de bien, a quienes une la lucha y el trabajo diario por el bienestar de esta tierra que nos soporta y este cielo que nos cobija.
Ciudad Florida tiene el honor de pertenecer y apoyar este esfuerzo colectivo, cuyo símbolo es el poderoso leopardo que ruge recordándonos que tenemos la sagrada misión de crecer en paz y en armonía, porque así nos lo reclama el destino.
El leopardo es, en una palabra, el resumen de todo lo santandereano que llevamos en el tuétano.
