Vinicius hundió las aspiraciones de Colombia. Foto: PrensaFutbol
Misael Salazar F.
Desde que comenzó el partido por la ronda eliminatoria, Brasil parecía tener escrita la derrota de Colombia en este vital compromiso por el cupo para el Mundial de México, Canadá y Estados Unidos.
Un tiro penal cobrado magistralmente, estéticamente e impecablemente por el extremo brasileño Raphinha, puso el marcador muy temprano a favor de los brasileños.
Colombia intentó sacudirse del baldado inicial del juego y lo consiguió en la prodigiosa pierna de Lucho Díaz, el guajiro que es referencia del Liverpool inglés.
Y el empate nos llevó hasta terminar el primer tiempo y el segundo. Todo parecía escrito a favor de una división de honores que sería celebrada como un triunfazo para Colombia, pero no resultó cierta la aspiración neogranadina.
El árbitro principal sentenció 10 minutos eternos de alargue y en ese preciso periodo el madridista Vinicius Jr. sacó un zapatazo que pegó en la humidad de un defensor colombiano descolocando al portero y el estadio Mané Garrincha salió del letargo para morirse de la alegría brasileña.
Por culpa de Vinicius y la surte, Colombia acumuló tres derrotas consecutivas en las últimas tres jornadas de la ronda eliminatoria.
De ser cuarto en la tabla clasificatoria y de superar a Brasil por un punto, hoy amanece sexta a falta de los partidos correspondientes a la fecha que se disputarán este viernes.
Por ahora, Colombia se halla más afuera que adentro de la clasificación y queda esperar el partido de la semana entrante, ante Paraguay en Barranquilla, para conocer cuál será nuestro inmediato destino, aunque nada está consumado.
