La lucha por el poder terminó descabezando el gobierno de Petro. Foto: El Tiempo
Misael Salazar F.
¡Quién iba a creerlo!
Marelbys Meza, una señora que ayudó a criar los hijos de Armando Benedetti y el hijo de la hasta hoy todopoderosa Laura Sarabia, terminó generando la más grave crisis del gobierno del cambio liderado por Gustavo Petro.
La trama -con ribetes de película-, comenzó cuando desapareció de la casa de la exjefe de gabinete una cantidad de dinero y terminó como sospechosa la empleada doméstica que hoy es protagonista de la política colombiana sin proponérselo.
En un aparente abuso de poder, Sarabia habría obligado a su empelada a pasar por el polígrafo (detector de mentiras). Pero no solo eso, Marelbys Meza terminó interceptada y para justificar la acción punible, la vincularon con el Clan del Golfo.
Esta acción resulta inconcebible para el propio presidente Gustavo Petro, quien fue, precisamente, víctima de las interceptaciones en gobiernos pasados y fue él quien libró una dura batalla contra este delito.
Pero esto no es todo
Esta, que fue una acción imprudente de la joven Laura Sarabia, terminó complicándose por una aparente lucha de poder entre la exjefe de gabinete y el exembajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti.
Todos los intríngulis de esta lucha intestina por el poder aún no se conocen. Pero pareciera, por lo que hasta ahora ha dicho Sarabia, que fue Benedetti quien filtró la información del polígrafo y fue él el que hizo lo posible porque Marelbys Meza declarara a Semana todo cuanto había sucedido entre la hoy exfuncionaria y su exempleada doméstica.
El caso es que una señora, empleada doméstica, primero de Benedetti, luego de Sarabia, desató el escándalo. Y lo paradójico es que Sarabia fue primero empleada de Benedetti, el hoy destituido embajador, quien la presentó al entonces candidato presidencial Gustavo Petro y cuando fue electo presidente la designó como jefe de gabinete.
La conclusión es que Benedetti no se conformó con el cargo de embajador en Venezuela. Quería más poder y en esa lucha, aparentemente, se le atravesaba su exfuncionaria Laura Sarabia.
Hoy, como resultado de esa lucha intestina, ni Sarabia es jefe del gabinete, ni Benedetti es embajador en Venezuela y Gustavo Petro se halla en medio de una crisis política que se suma a la decisión del Consejo de Estado que despojó al senador Roy Barreras de su curul.
Resultado: Hoy Petro se halla sin las tres fichas principales de su campaña electoral y sin tres de sus colaboradores más importantes, una vez electo y posesionado como presidente: Roy Barreras, Armando Benedetti y Laura Sarabia.
