Trump decide en Venezuela, mientras Maduro espera un juicio en Nueva York. Foto: CNN
Misael Salazar F.
El 3 de enero de 2026 no fue martes sino sábado.
Los venezolanos aún se hallaban en las celebraciones propias del año nuevo, pero una noticia de elevada trascendencia los despertó aquel día más temprano: El país amaneció sin Nicolás Maduro como presidente.
La Fuerza Élite de los Estados Unidos -un comando preparado para operaciones de alto riesgo-, había ingresado al bunker presidencial en Fuerte Tiuna, había matado a casi 100 militares y se había llevado preso tanto al presidente, como a su esposa Cilia Flores, a quien el propio gobierno hacía llamar como la primera combatiente.
Donald Trump, quien había movilizado con meses de anticipación, buques y aviones de guerra hacia las aguas del Mar Caribe, anunció que Maduro y su esposa iban rumbo a Nueva York, donde una Corte Federal lo reclamaba, acusado de varios delitos, narcotráfico entre ellos.
Entre las 4 y 5 de la mañana del 3 de enero, ya la mayoría de venezolanos estaban todos despiertos. Sabían que Maduro no estaba. Pero ignoraban qué iría a suceder en las horas posteriores y hacia dónde se enrumbaría el país con las mayores reservas petrolíferas del mundo y la cuarta mayor reserva mundial de gas.
Pero parece que Trump lo tenía todo preparado.
Con Maduro fuera del gobierno, el control del país quedaría en manos de Trump, pero asegurándose un alto porcentaje de estabilidad política para continuar el plan de controlar el mercado petrolero venezolano para los intereses estratégicos de los Estados Unidos.
Con Maduro detenido y sometido a juicio, el plan consistía en asegurar el petróleo venezolano para la primera potencia mundial y, de paso, cortarle el suministro energético a China y Rusia, países con los cuales Estados Unidos se disputa la supremacía mundial.
Un proceso de cambio en marcha
Hoy, a un mes de la detención de Nicolás Maduro, con Delcy Eloína Rodríguez como presidente encargada, los venezolanos empiezan a sentir cambios sustanciales, más en lo político que en lo económico, al menos por ahora.
Un alto porcentaje de los detenidos por razones políticas, han sido liberados, aunque aún quedan muchos en las cárceles, según las cifras de las ONGs que defienden los derechos humanos y algunos voceros de la oposición.
Delcy Rodríguez, quizás presionada por Estados Unidos, ha anunciado una Ley General de Amnistía con la cual espera y aspira avanzar en un proceso de reconciliación entre los venezolanos. También anunció la presidenta, el cierre de El Helicoide, que, para muchos opositores, es la cámara de torturas más emblemática del gobierno conducido por Maduro.
El objetivo de Estados Unidos, dicho por el propio secretario de Estado, Marco Rubio, es que Venezuela marche hacia un proceso de transición política, que debe concluir con elecciones presidenciales transparentes y donde todos, chavistas y opositores tengan igualdad de oportunidades.
Perspectivas económicas
Con el petróleo bajo el control absoluto de los Estados Unidos, Venezuela parece encaminarse hacia un proceso donde la inversión extranjera permita recuperar la infraestructura petrolera, multiplicar el proceso de exploración y aumentar las cuotas de participación en el mercado energético mundial.
Trump ha empezado este proceso eliminado algunas sanciones, invitando a muchas empresas petroleras a invertir en Venezuela y proporcionado al país toda la nafta (diluyente) que necesita para transformar el petróleo pesado y extrapesado en petróleo liviano.
Desde Estados Unidos se ha dicho que el propósito de Trump es que Venezuela produzca más petróleo y que los ingresos lleguen a los venezolanos para mejorar su situación económica.
Aún es muy temprano para saber si, en efecto, esos recursos llegarán a los venezolanos y en qué porcentaje, porque las experiencias pasadas no dejan mucho espacio al optimismo.
Por ahora, Venezuela y Estados Unidos se hallan en proceso de recomponer las relaciones económicas y diplomáticas. Trump designó nueva encargada de negocios en Venezuela y Venezuela acaba de designar a su encargado de Negocios en Estados Unidos.
Según Trump, hay un proceso de entendimiento con la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Y según Trump, Delcy Rodríguez ejecuta el plan, tal cual parece haber sido diseñado desde el Departamento de Estado, con Marco Rubio a la cabeza.
