Misael Salazar F.
En una jugada de alta diplomacia, el presidente electo de Chile, Gabriel Boric, invitó a la toma de posesión al mandatario colombiano, Iván Duque y al candidato Gustavo Petro, quien lidera todas las encuestas que miden la intención de voto para las elecciones presidenciales del 19 de mayo próximo.
La invitación al presidente Duque resulta obvia, por cuanto se trata del presidente de la República de Colombia, con quien Chile mantiene excelentes relaciones políticas y económicas.
Pero la invitación a Gustavo Petro tiene otra lectura. El proponente del Pacto Histórico tiene afinidad, ideológica con Gabriel Boric y a los movimientos progresistas que lo llevaron a la presidencia a través del voto.
Boric ya lo dijo públicamente: “Con Lula (favorito en Brasil), Luis Arce (presidente de Bolivia) y Gustavo Petro, podríamos constituir un eje muy interesante en la región”.
Esta opinión y la invitación a Petro a su toma de posesión, es interpretado como un espaldarazo al hoy senador y exalcalde de Bogotá, con miras a su gran objetivo que es convertirse en el próximo presidente de los colombianos.
Petro fue recibido esta semana por el papa Francisco, líder de la iglesia católica, un hecho que fue interpretado como una jugada estratégica del líder del Pacto Histórico rumbo al palacio de Nariño. Ni siquiera el presidente Duque pudo pasar inadvertido frente al impacto que produjo la reunión de Petro con el sumo pontífice. “Ojalá haya podido confesar sus pecados”, dijo el mandatario colombiano en un gesto irónico hacia quien lidera todas las encuestas.
El gobierno de Iván Duque ya había protestado con anterioridad el trato que Pedro Sánchez, jefe del gobierno español, le dio a Gustavo Petro, durante la visita que el candidato hizo a España semanas atrás.
Esta misma semana, el Diario El País, de España, publicó un trabajo donde destaca el apoyo internacional que Gustavo Petro viene recibiendo con miras a las elecciones presidenciales del venidero mes de mayo.
