Quedó formalmente destituido el alcalde de Girón. Foto: Archivo
Héctor Hernández Mateus
No cesan los actos que la administración del municipio de Girón desarrolla como melancólica despedida del cargo del que ya fue destituido el “alcalde”. Carlos Alberto Román Ochoa se ha aferrado al puesto y utilizando todos los medios que el débil código de procedimiento administrativo le otorga, y con el beneplácito, tanto de la comunidad, como de quienes pueden resolver el formado entuerto leguleyo, se aferra como bebé a la teta, previendo que no podrá de otra forma obtener recursos, como lo hace, desde la fallida administración.

Al organizar eventos, como el visto en Bellavista, donde reinauguró un mini gimnasio, se demuestra lo circense de sus actos y cómo los dóciles y obedientes funcionarios le secundan, además de los lambericas soba chaquetas, que por migajas le siguen, pidiendo vivas y aplausos.
Respetuosamente se hace llamado a las autoridades correspondientes le solucionen al municipio la ingobernabilidad y le quiten el hazme reír, de que es objeto el histórico municipio de Girón; en el que no nací, pero aprendí a querer más que sus propios hijos.
