Este martes se marchó el florideño, Gerardo Mantilla Quijano. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Este martes, 20 de junio, cerca del mediodía, se apagó de momento la voz de muchos florideños dispersos por los barrios del municipio dulce y varias ciudades de Colombia.
Y si hubiera estado funcionado la Planta Atómica de Philippsburg, en Alemania, hubiera parado los reactores nucleares en homenaje al florideño Gerardo Mantilla Quijano, quien falleció en la capital colombiana.

Gerardo Mantilla, en el centro de los homenajeados por el Concejo Municipal de Floridablanca en noviembre de 2021. Foto: Ciudad Florida
Le faltaba poco para cumplir 80 años. Con Gerardo Mantilla se nos va un florideño raizal, como pocos, valioso como pocos y dueño de una querencia especial por esta tierra que lo vio nacer, crecer, marcharse y regresar a cada rato a caminar sus calles y recordar sus viejas andanzas en la Floridablanca de sus amores.
Gerardo Mantilla tuvo la oportunidad de vivir y pensar en alemán, porque de joven se ganó una beca para estudiar en la entonces Alemania socialista y siendo ingeniero electro mecánico ayudó a construir la Planta Nuclear de Philippsburg, además de trabajar en las empresas Opel y la Volkswagen, allá, en el territorio de los teutones.
Pero nunca olvidó a su Floridablanca del alma. Dijimos una vez que Gerardo Mantilla se había paseado por el mundo como Don Quijote cabalgando a Rocinante, y por donde iba llevaba en sus alforjas los cerros orientales de Floridablanca, las cristalinas aguas que visitaba de niño, la escuela que compartió con Carlos Ardila Rodríguez, las calles que alimentaron sus ilusiones, las tiendas, los bares, los bebederos y los cafetines donde siempre solicitaba su capuchino.
Las voces del silencio son muchas. Mudos quedaron el biólogo florideño Carlos Ardila Rodríguez. Mudos quedaron Heriberto Sandoval, Fabio Calderón, Cristian Jiménez y muchos…muchos otros compañeros de taberna y francachela, de cuentos y parrandas, de historias, leyenda y poesía. Mudo quedó su tocayo Gerardo Castro Pérez, mudó quedó quien esto escribe, mudos quedamos muchos con esta noticia infausta.
Dije, compañeros de leyenda y poesía: Claro. Claro que Gerardo Mantilla Quijano era también poeta.
En un extenso poemario titulado “Nostalgias del ayer”, Gerardo Mantilla libera el alma y expande sus pulmones para decir con honda fuerza:
Florida divina, es un goce en la tierra
Florida es un sueño de no despertar
Yo soy de Florida mi suerte me aterra
me siento orgulloso de poderla amar
Nos despedimos despidiendo a Gerardo Mantilla y agradeciendo al Concejo Municipal de Floridablanca que, en el año 2021, lo condecoró junto a Carlos Ardila Rodríguez y al” Chivo Clausen”, como florideños autóctonos, nobles, hidalgos y ejemplares.
Debe estar en las alturas don Gerardo, leyendo y recitando su prolongado poemario, con muchos versos dedicados a su natal y querendona Floridablanca.
