Héctor Hernández, columnista de Ciudad Florida. Foto: Archivo
Héctor Hernández Mateus
Cordial saludo para todos los lectores.
Igual que cada nuevo año tenemos la férrea esperanza que será un mejor año, en los aspectos de superación de calidad de vida, natural en el Ser, ya que el crecimiento debe ser parte del proceso de vida.
Personalmente debo expresar mi prudente opinión por cuanto la voluntad del nuevo gobierno, cuya filosofía es direccionada en buscar equidad social, tiene fuertes opositores de diferentes personajes, que han visto como ahora están huérfanos de poder, y por ende de la tajada que fácilmente degustaban.
Se intuía que la lucha no sería fácil, cambiar modos de pensar, en gentes sometidas y amaestradas por migajas que despectivamente les largan, (por no decir arrojan) es lo que sucede con la burocracia de los gobiernos anteriores, que hábilmente manipulados les llevan al extremo de odio, la mentira, el miedo y la entrega sin condiciones para hacerle contrapeso a las ideas y acciones del cambio gubernamental.
Gran número de ciudadanos colombianos y extranjeros sabemos quién es el líder de la oposición, su nefasto nombre quedará en el registro histórico, por cuanto es el causante de la gran mayoría de actos de corrupción y la degradación de la justicia, con el señalamiento, además, de ordenar actos contra los derechos humanos, empezando por el más sagrado…el derecho a la vida. Bueno a él se le identifica, pero que haya personas que tuvieron su crecimiento de imagen y visibilización, con la ideología del partido de gobierno, es inadmisible, raya en la rapiña más grotesca, se identifican cual perro callejero peleando por un hueso ya ruñido.
Un sector poblacional desea seguir acumulando riquezas para sí y para los suyos, pero que los más vulnerables soporten más dificultades en mejorar la calidad de vida.
Ningún tratado o acuerdo podrá, cambiar esas mentes mezquinas que extreman su pensamiento y no visualizan un mejor país, donde sin prevención se pueda transitar, ya que tanta inequidad lleva a la inseguridad. Aupado todo por medios de comunicación y periodistas afectos, a la mal llamada oposición, que no informan con ecuanimidad y hechos ciertos de favorabilidad al gobierno de turno. Se demuestra así, que el único fin de esos medios y personas, es obtener pautas o las limosnas que caen de la mesa.
Arreglar más de dos siglos de manejo esclavista, es bien difícil, es tiempo de abrir los sentidos y sembrar para futuras generaciones, un mejor país que sea orgullosamente reflejo de nuestros actos, individuales y colectivos.
