Nayib280 colombianos han abandonar El Salvador por orden del presidente Bukele. Foto: Semana
Misael Salazar F.
Nayib Bukele tiene muchos detractores fuera de El Salvador, pero en el país centroamericano pareciera un ídolo de la música pop, con cientos de miles de seguidores.
De hecho, lidera las encuestas con el 70% de respaldo a su candidatura presidencial, cuando solo faltan menos de 15 días para las elecciones del 4 de febrero.
Se halla el actual mandatario, en situación privilegiada en los sondeos de opinión en El Salvador, el primero de varios países que en América Latina enfrenta elecciones presidenciales en el 2024. Panamá, República Dominicana, Uruguay, México y Venezuela, también eligen presidente en lo que queda de año.
Lo que llama la atención es que ni la opinión pública salvadoreña, ni mundial, cuestionan el método con el que Bukele aspira a la reelección presidencial, en un país donde esta posibilidad está prohibida por la Constitución.
La oposición salvadoreña, disminuida políticamente por el fenómeno Bukele, afirma que al menos 5 artículos de la carta magna salvadoreña se han violado para permitir que el actual presidente consiga la reelección.
Pero a la opinión pública salvadoreña poco parece importarle la deriva que ha alcanzado su gobierno. Cansados como estaban de la violencia protagonizada por las maras (pandillas), los electores parecen destinados a premiar a Bukele con un segundo mandato, sobre la base de los niveles de seguridad ciudadana que el país ha conseguido con su gobierno.

A Bukele le cuestionan la violación de los Derechos Humanos en su país. Foto: Página 12
Los defensores de los Derechos Humanos, tanto en El Salvador, como en el resto del mundo, cuestionan los métodos con que Bukele trata a los integrantes de las maras y a los sospechosos de pertenecer a estas estructuras.
Pero los encargados de defender los Derecho Humanos, incluida la debilitada oposición, parecen disminuidos frente a ese fenómeno de opinión pública denominado Nayib Kukele.
La principal carta de presentación del hoy presidente para acudir en busca del voto de los salvadoreños, es precisamente, una gigantesca cárcel donde han ido a parar todos los integrantes de las maras capturados y los sospechosos de pertenecer a las mismas. Basta con que una persona tenga un tatuaje, para ser considerado delincuente y marcarlo como un seguro candidato a engrosar la larga lista de presos detenidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), como se llama la enorme cárcel construida en tiempo récord por Bukele.
Quienes luchan por los Derechos Humanos, han calificado al CECOT como el epicentro de la violación de los mismos en El Salvador. Pero Bukele no se inmuta ante las críticas. Al contrario, afirma que así griten y pataleen los defensores de los Derechos Humanos, primero está la tranquilidad y la seguridad de los salvadoreños. Con esta consigna, parece destinado a la victoria el 4 de febrero, frente al izquierdista Manuel Flores, del Frente Farabundo Martí y Joel Sánchez, de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
Más que la crítica y los cuestionamientos de quienes se oponen a su política de seguridad, a Bukele le interesan los números de las encuestas y lo que parece ser la opinión mayoritaria de los salvadoreños.
Y si nos atenemos a lo que dicen los sondeos, su victoria el 4 de febrero está cantada.
Será reelegido, a pesar de haber violentado la Constitución para lograr su objetivo y a pesar de todos los cuestionamientos en su contra por violación a los Derechos Humanos.
