Rodolfo Hernández falleció este lunes en el Hospital Internacional de Colombia. Foto: Archivo
Misael Salazar F.
Mientras estuvo dedicado a la construcción, fue un hombre altamente exitoso. Amasó una considerable fortuna, como para vivir sin apremios y necesidades y dedicado a descansar lo que le quedaba de vida.
Pero optó por la política y en ese momento comenzaron muchos de sus problemas. De fuerte temperamento, apenas si soportaba a sus contradictores, a quienes atacaba con un verbo incendiario porque fácilmente resultaba alterado.
Quizás ese tránsito entre el empresario exitoso y el político vehemente, aceleraron la aparición de un cáncer de colón que se volvió terminal y fue la causa de su deceso este lunes 2 de septiembre.
Rodolfo Hernández alcanzó notoriedad cuando lanzó su candidatura a la alcaldía de Bucaramanga, con un lema que se asemejaba a los principios vertebrales de la religión católica que profesaba: No, robar, no matar, no a nada que atentara contra los mandamientos. Su eslogan de campaña era: Lógica, Ética y Estética
Resultó electo alcalde de la capital santandereana, lo que indica que su discurso caló entre la población cansada de la corrupción y el robo al erario.
Pero en ejercicio de su gobierno municipal, resultó implicado en peleas con un concejal a quien le dio un golpe certero.
Y vaya paradoja: Llegó a la alcaldía luchando contra la corrupción y terminó afectado por el escándalo llamado Vitalogic, por querer, supuestamente, inclinar la balanza hacia sus cuentas bancarias. Por eso acabó procesado y condenado.
En 2022, cuando llegó la hora de la batalla por la presidencia de la República, lanzó su candidatura, basado en su buena imagen y su discurso anticorrupción, aunque ya el caso Vitalogic amenazaba con minar sus posibilidades.
Para sorpresa de medio Colombia, Rodolfo Hernández derrotó a Fico Gutiérrez en la primera vuelta presidencial y pasó a disputar la presidencia con Gustavo Petro Urrego.
Ya derrotado, asumió la curul como senador por el Estatuto de la Oposición, pero su tránsito por el Senado fue traumático.
Terminó renunciando a la curul para, al mismo tiempo, evadir la Corte Suprema de Justicia por el caso Vitalogic.
El año pasado, cuando rendía declaración relacionada con su caso, confesó públicamente que padecía un cáncer de colon y algo peor: Dijo que su cáncer era terminal. Concluyó su declaración llorando, en un gesto de impotencia para un hombre acostumbrado a grandes batallas.
Desde entonces, Rodolfo Hernández no tuvo descanso. Pasó varias veces por el quirófano. Fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Lo dieron por muerto varias veces. Este domingo en la noche, circularon rumores de su muerte, pero este lunes, muy temprano, el Hospital Internacional de Colombia desmintió su fallecimiento.
Horas más tarde, sobre la 1 o la 1 y 30 minutos de este lunes, el Hospital Internacional de Colombia volvió a emitir un comunicado. Este era definitivo. Rodolfo Hernández, el ingeniero, el exitoso empresario de la construcción, el exalcalde de Bucaramanga, el excandidato presidencial y exsenador de la República, dejó de existir.
Lamentablemente esta vez no fue un rumor. El Hospital anuncio su deceso y dejó claro que su equipo médico hizo lo humanamente necesario para salvarlo.
El cáncer acabó con la vida del piedecuestano, el ingeniero, exalcalde, y excandidato presidencial Rodolfo Hernández, cuyo padre se crio en los cañales de Floridablanca, habiendo sido hermano del único y el mejor ciclista que ha tenido el municipio dulce: Juan de la Cruz Hernández, “El Chivo Clausen”.
