Leonidas Iza parece tener la llave del próximo presidente de Ecuador. Foto: Desinformémonos
Misael Salazar F.
Tanto Daniel Noboa (derecha), como Luisa González (izquierda), superaron los 4 millones de votos cada uno en las cruciales elecciones del domingo pasado.
Pero, paradójicamente, los 500.000 votos (5%), alcanzados por el líder indigenista Leonidas Iza, resultan hoy tan o más importantes que los alcanzados por quienes disputarán la segunda vuelta.
La diferencia entre el hoy presidente (Noboa) y la opositora Luisa González, según cifras del Consejo Nacional Electoral (CNE), es apenas de 33.000 votos.
Tanto Noboa, como González, necesitan crecer en número de votantes para ganar la presidencia en abril próximo y Leonidas Iza tiene medio millón de sufragios.
El otro nicho que tienen los aspirantes son los más de 2 millones de ecuatorianos que dejaron de votar el domingo pasado, a pesar de que en el país el voto es obligatorio.
Si esos 2 millones deciden quedarse en la casa el venidero 13 de abril, cuando se dispute la segunda vuelta, los 500.000 votos de Iza se hacen aún más necesarios.
Luisa González parece más cercana a contar con el apoyo del líder indigenista, a pesar de que Iza, siendo de izquierda, se alejó del correísmo desde los tiempos de Rafael Correa.
Hoy, el líder del movimiento Pachakutik, sabe cuán importante es su opinión y ha dicho que se tomará su tiempo para consultar con las bases indígenas a quién van a apoyar en la decisiva batalla electoral de abril próximo.
Mientras Leonidas Iza decide, tanto Noboa como González preparan su estrategia, porque si en la primera vuelta cada voto resultó crucial, en la segunda vuelta cada sufragio va a ser más que determinante.
Iza, que ocupó el tercer lugar en la contienda del domingo, tras Noboa y González, sabe que prácticamente tiene en sus manos la decisión sobre quién será el próximo presidente.
Incluso Andrea Gonzáles, que obtuvo 270.000 votos ocupando el cuatro lugar, tiene consciencia que su decisión es clave para que los ecuatorianos elijan al próximo presidente.
El caso es que el actual escenario electoral ecuatoriano es tan complejo, que la decisión sobre el futuro del país se halla en dos de los candidatos perdedores, que entre ambos suman casi 800.000 votos.
