El Papa padecía una insuficiencia renal y una afección respiratoria. Foto: Corriere della Sera
Misael Salazar F.
“Queridos hermanos y hermanas, con profundo pesar debo anunciar el fallecimiento de nuestro santo padre Francisco”, declaró el cardenal camarlengo del Vaticano, Kevin Farrell, en un comunicado leído cerca de las 3 de la madrugada hora colombiana.
El deceso del pontífice No 266 de la iglesia católica, se produjo luego que asistiera a los actos de celebración de la resurrección de Jesucristo en la plaza de San Pedro en el Vaticano y tras una breve reunión con el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance.
Antes de que el primer papa latinoamericano partiera al mundo celestial, había permanecido un mes largo recluido en la clínica Gemelli de Roma, afectado por un cuadro respiratorio severo que devino en neumonía.
Dejó el centro médico día antes del inicio de la semana santa y anunció previamente que no podía presidir los actos de tan importante celebración anual para 1.300 millones de habitantes que en el mundo profesan la religión católica.
Por eso sorprendió que el primer papa que asumió el nombre de Francisco, en homenaje a San Francisco de Asís, el santo de los pobres, acudiera este domingo a la plaza de San Pedro y recorriera en el papamóvil dicho espacio público saludando a los fieles.
Luego de este acto fugaz de aparición pública, regresó a su sede permanente, recibió al alto funcionario estadounidense y se retiró a su habitación hasta que a las 7 y 35 de la mañana hora de Roma, el cardenal Farrell anunciara su deceso.
Con Francisco, un papa nacido en Argentina de descendencia italiana, se marcha un líder que provocó grandes reformas al interior de la iglesia católica, azotada por una grave crisis institucional con cientos de denuncias de pederastia entre sus miembros.
Sus reformas y su forma de ser sencilla, contrastó con la de muchos de sus antecesores y ello no cayó bien en un amplio sector del Vaticano, perteneciente al ultra conservadurismo. De hecho, Francisco soportó no pocas intrigas y críticas de sus opositores, entre ellos altos cardenales con peso específico entre las paredes del Vaticano.
Con la muerte de Francisco, la iglesia católica ingresa en el “interregno papal”, el periodo que transcurre entre la muerte del pontífice y la realización del cónclave, reunión del colegio cardenalicio encargado de elegir al nuevo líder de los católicos del mundo.
