El mal ejemplo de los padres para los pequeños jugadores de fútbol. Foto: Capture de video
Misael Salazar F.
Un acto lamentable y bochornoso ocurrió en una cancha de la hacienda Santa Bárbara, ubicada en el Anillo Vial de Floridablanca.
En dicho espacio deportivo de vio el resultado de una notoria contradicción: mientras los niños corrían detrás del balón buscando hacer goles y celebrar la victoria, algunos de sus padres eran protagonistas de una batalla campal en la tribuna, que se extendió hasta el campo de fútbol.
El técnico de uno de los equipos, Juan Felipe Estupiñán, le reclamó al juez central que en el equipo contrario había dos jugadores portando el mismo número en su camiseta, lo cual colide con el reglamento del fútbol.
El justo reclamo de Estupiñán desató la ira de algunos de los acudientes, quienes comenzaron a insultarlo y agredirlo físicamente.
La gresca comenzó cuando los padres de familia del equipo de Estupiñán trataron de defenderlo.
Eduardo Villamizar Mutis, secretario de la Liga de Fútbol de Santander y miembro de su comité disciplinario, lamentó lo ocurrido y anunció sanciones por el comportamiento de algunos padres de familia y acudientes.
Dijo Villamizar que cada vez, más padres de familia se involucran en las decisiones de los árbitros y las cuestionan, hasta llegar a la violencia.
Lo que está sucediendo es que la intolerancia y la falta de cultura también está afectando el deporte, en este caso el fútbol y ello resulta lamentable por cuanto se supone que el fútbol y el deporte debe unir las familias y las barriadas en lugar de separarlas y crear enemistades.
