Miles de migrantes venezolanos se quedan sin protección legal en Estados Unidos. Foto: DW
Misael Salazar F.
El próximo viernes, 7 de noviembre, 250.000 migrantes venezolanos pierden su condición de residentes legales en los Estados Unidos y quedarán sujetos a un proceso de deportación.
Ese día se vence el TPS (mecanismo aprobado por la administración de Joe Biden) para cobijar a quienes huían de Venezuela por razones políticas o en busca de mejores oportunidades de trabajo.
Muchos beneficiarios de este permiso laboral y residencial para migrantes lo fueron renovando, pero cuando llegó al gobierno de Donald Trump cambió radicalmente la política migratoria y desde entonces la deportación masiva es la caracterización principal de la agenda.
La mayoría de estos 250.000 migrantes, entre lo que se hallan profesionales y venezolanos ya con sus familias establecidas en Estados Unidos, temen que el proceso de deportación en su contra comence el mismo viernes.
El temor principal para muchos, es que si se concreta la deportación -que es lo más seguro-, tendrán que arreglárselas para iniciar una nueva vida en Venezuela, igual que cuando llegaron a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades.
Las posibilidades de que Trump de en paso atrás en la decisión de no revocar el TPS para estos venezolanos es casi descartable.
Semanalmente, llegan a Venezuela cientos de deportados por el gobierno de Estado Unidos. En muchos casos, deben dejar parte de su familia y pierden lo que tienen porque no les dan oportunidad de recoger sus pertenencias. La política de Trump contra los migrantes es tajante: Tan pronto son detenidos, comienza el proceso para sacarlos del país sin que los afectados pueden recuperar nada de lo que poco o mucho que allí poseen.
Quizás, este es el destino de los 250.000 venezolanos a quienes el venidero viernes se les vence el TPS por una orden ejecutiva de Donald Trump.
Lo único que podría salvarlos sería la orden de tribunal que ordene revisar la situación de los afectados, porque parece que lo único que detiene a Trump en esta feroz política migratoria son las decisiones de la justicia.
