"El Conde de Floridablanca" (izquierda), la foto tradicional y "El Conde de Floridablanca" (derecha), en la foto de IA hoy. Collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
¿A quién se le ocurrió bautizarnos como Floridablanca? ¿Qué significa Floridablanca? ¿Qué afluente natural, qué héroe, qué gesta emancipadora tuvo lugar en qué momento y en qué lugar para hacernos merecedores de tal distinción?
¡Vaya ironía! Quién propuso que El Valle de la Mano del Negro (como nos llamábamos hasta el 7 de noviembre de 1817) se separara del Cantón de Girón, fue precisamente un gironés: El sacerdote Juan Eloy Valenzuela Mantilla.
Sabía el intelectual, científico y sacerdote, qué sucedía en Europa cuando un grupo de personas del Valle de la Mano del Negro se propuso luchar por la erección a parroquia.
Y propuso que nos llamáramos la parroquia José Moñino y Redondo, en homenaje a un abogado de las altas cortes españolas, nacido en la provincia de Murcia, primer ministro de los reyes Carlos III y Carlos IV, embajador Plenipotenciario de España ante la Santa Sede e impulsor de la llamada Expedición Botánica, la mayor empresa del imperio español en el Reino de la Nueva Granada (hoy Colombia).
Hasta el 7 de noviembre de 1817, nos llamamos El Valle de la Mano del Negro. Desde hace 208 años, somos Floridablanca de San Juan Nepomuceno.
Pero José Moñino y Redondo tenía título nobiliario. Los reyes de España le habían concedido el honor de designarlo “Conde de Floridablanca”, porque así se denominaba la finca que la familia poseía en la provincia de Murcia.
El rey aceptó concedernos la elevación a parroquia. Y pidió que se llamara Floridablanca, en homenaje al “Conde de Floridablanca” y solicitó, además, que se le agregara el título de San Juan Nepomuceno, en homenaje al santo del silencio.
Esa parroquia que nació en 1817, fue luego elevada a municipio y hoy, 208 años después, acaba de recibir el título honorífico de la ciudad más moderna de Santander. Nuestra portada de la edición aniversario No 208, está dedicada al “Conde de Floridablanca”, nuestro epónimo, cuya fotografía pasó por la IA para ver cómo sería hoy, 208 años después, el “Conde de Floridablanca”.
