Cristian Portilla asume la candidatura a la alcaldía, ante la negativa de Cambio Radical de apoyar a Arturo Zambrano. Collage: Ciudad Florida
Misael Salazar F.
Tras una larga y angustiosa noche, la madrugada de este viernes se anunció que Cristian Portilla desistió de su renuncia como candidato a la alcaldía de Bucaramanga, porque Arturo Zambrano no pudo inscribir su nombre como lo había planificado el exalcalde Jaime Andrés Beltrán.
Algo falló en la estrategia del también pastor y periodista, porque Cambio Radical, que había avalado la candidatura de Cristian Portilla, a última hora declinó favorecer la postulación de Arturo Zambrano y se fracturó la coalición que habían armado desde del bunker del exmandatario de los bumangueses.
Cambio Radical, el partido del expresidente Germán Vargas Lleras, experto en negociaciones políticas desde que surgió como colectividad con aspiraciones electorales, expidió el jueves en la noche un comunicado donde oculta sus verdaderas razones para quitarle el apoyo a Arturo Zambrano.
El partido de Vargas Lleras solo anuncia que respaldó la aspiración de Portilla, pero que no lo hace con Arturo Zambrano. Los motivos, las verdaderas razones y argumentos para desistir del apoyo al ingeniero financiero que estuvo a punto de convertirse en el alfil de Jaime Andrés Beltrán, no se leen en el comunicado y solo las conocen Varga Lleras y el equipo político cercano a exalcalde de Bucaramanga. Por supuesto, las especulaciones sobran.
Lo cierto del caso, es que, tras una noche de traspiés políticos, intentos de sanar la fractura de la coalición, llamadas desesperadas a última hora y caras largas y por momentos desencajadas, Cristian Portilla tuvo que echar para atrás su renuncia y asumir las banderas en defensa del proyecto político del exalcalde de Bucaramanga que ha tenido que enfrentar varios capítulos amargos en estos últimos meses de su trayectoria en los vericuetos y complejidades de la accidentada política colombiana.
Conclusión: Un exalcalde (Jaime Andrés Beltrán), que no renuncia a la posibilidad de recuperar el poder político en una de las principales capitales de Colombia. Un aspirante (Cristian Portilla), que renuncia a su candidatura para darle paso al que, según diversas lecturas, debería ser el verdadero abanderado de Jaime Andrés Beltrán. Un ungido por el exalcalde (Arturo Zambrano), que no recibe el aval del partido, Cambio Radical, experto en negociaciones y componendas políticas. Un jugador enviado a la banca, que debe ingresar al terreno de juego para intentar recoger las banderas de un proyecto político cuyo líder parece no acertar estratégicamente en tiempos de turbulencia.
Cristian Portilla tiene ahora una gran responsabilidad, asignada por las circunstancias.
