Un bebé y su madre fueron rescatados con vida en Cali. Foto: El Colombiano
Misael Salazar F.
Cali, una de las ciudades del occidente del país donde se registraron los mayores daños como consecuencia del terremoto, fue también escenario de uno de esos milagros que se producen en las labores de rescate.
Un grupo de rescatistas llegó este lunes, a las 9 y 30 de la mañana al barrio Ciudad Capri, donde un edificio de 5 pisos de vino abajo cuando se sacudió la tierra, dos horas antes, a las 7 y 30 minutos de la mañana.
Mientras escarbaban, escucharon el llanto de un bebé bajo los escombros. “Aquí hay vida”, dijeron. Es lo que exclaman los rescatistas cuando se hallan frente a situaciones como estas y ello les genera el impulso para continuar luchando para extraer víctimas de los montones de concreto.
Carlos Ortiz, uno de los rescatistas, dijo que escucharon voces humanas. Procedieron a escarbar y sacaron al bebé, cubierto de polvo, pero vivo.
Mientras el bebé recibía los primeros auxilios, fueron en busca del cuerpo de su madre. Por el testimonio del grupo, la mamá colocó su cuerpo encima del bebé para protegerlo y en esa posición esperaron pacientes hasta que llegó el grupo de rescatistas y los hallaron con vida.
Pero los “topos” no tienen tiempo de celebrar la vida. Una vez que el bebé y su madre estuvieron a salvo, los integrantes del grupo de rescate procedieron a buscar a una pareja de adultos que, junto a su nieto, de 7 años, habían desaparecido luego del terremoto. Todo indicaba que estaban con vida y un minuto perdido puede resultar fatal en estos momentos.
Es que para un rescatista, hallar vida entre un amasijo de concreto, es sinónimo de esperanza y hay que seguir buscando.
