Angie Tatiana fue víctima de feminicidio. Su compañero sentimental fue hallado culpable. Foto: Capture de video
El 10 de abril del 2025, Angie Tatiana Ortiz Acevedo, de 25 años de edad, fue hallada sin vida en el apartamento 403 del conjunto residencial Sacromonte, en sector Abadías de Floridablanca.
Su compañero de vida, el venezolano, Bill Steven Barrios Ortega, quiso engañar a las autoridades haciendo aparecer el hecho como un suicidio.
Pero el truco no le funcionó. Luego de iniciadas las investigaciones, medicina legal determinó que la joven no murió por la ingesta de medicamentos, como quiso mostrar Barrios Steven, sino por asfixia mecánica y estrangulamiento.
El joven que convivía con la víctima, les mostró a los investigadores un frasco con pastillas y quiso convencerlos de que Angie Tatiana había ingerido pastillas, lo que habría producido su deceso. En una palabra, planeó la hipótesis del suicidio para desorientar la investigación.
Cuando el proceso investigativo concluyó, la Fiscalía solicitó para Bill Steven Barrios, la pena máxima, tras demostrar que la joven había sido víctima de feminicidio.
Prisión de 40 años mínimo

Bill Steven Barrios Ortega fue hallado culpable del delito de feminicidio agravado
Este martes pasado, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Bucaramanga, halló culpable al ciudadano venezolano, de los delitos de feminicidio y alteración, ocultamiento y destrucción de material probatorio.
La lectura completa de la sentencia se producirá el próximo 4 de septiembre y allí mismo se conocerá la pena que deberá pagar el acusado de los delitos ya descritos.
Pero los entendidos en estos asuntos, estiman que Bill Steven Barrios Ortega será condenado a entre 500 y 600 meses de cárcel. Ello equivale a entre 40 y 50 años sin derecho a rebaja, porque para el delito de feminicidio no existe reducción de pena.
El viernes, finalmente, concluirá este capítulo que para la familia de Angie Tatiana ha resultado un martirio. Dicen sus allegados, que al menos consiguieron la justicia terrenal y esperan también por la justicia divina.
