Ana Bertha Galeano ha dedicado gran parte de su vida a trabajar por las personas con discapacidad. Foto suministrada
Misael Salazar F.
Anda despacio, tranquila y sin mayores apremios.
Pensionada del ministerio de Educación, a la profe Ana Bertha Galeano solo le preocupa el presente y el futuro de las personas con discapacidad.
El tiempo le alcanzó para graduarse como Administradora Educativa en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC), estudiar algunos semestres de licenciatura en Química en la UIS y formarse como Técnico Deportivo en la Universidad de Pamplona.
Desde hace cuatro décadas, cuando su hijo Román David Rojas Galeano nació con discapacidad auditiva, esta docente nacida en Güepsa (Santander) y graduada en la Normal de Señoritas de Guadalupe, ejerció casi toda su vida en Floridablanca, dedicada también a entender el duro mundo de la discapacidad en sus múltiples formas.
Su compenetración con esta realidad es de tal tamaño, que difícilmente se puede hallar a alguien como Ana Galeano, que pueda comprender mejor el complejo mundo de quienes enfrentan la vida en estas condiciones.
Asume a todas las personas que padecen algún tipo de problema como si fueran hermanos de su hijo Román David y no descansa un solo instante de la que considera una altísima responsabilidad social suya. Para eso vive. Ahora que dejó la escuela, dedica su existencia a liderar la lucha por estas personas que suman unas 6.000 en Floridablanca.
Un espacio
para el emprendimiento

Las personas con discapacidad sobreviven con sus emprendimientos pero necesitan apoyo, dice la profe Galeano
Ana Bertha Galeano anda siempre con una carpeta debajo del brazo. Radica oficios, pide entrevistas, toca la puerta de los despachos públicos, asiste a donde llega un ministro o funcionario, todo para lograr espacios de participación para las personas que enfrentan algún tipo de discapacidad.
Su afán es lograr un espacio fijo para que puedan ofertar y mostrar sus emprendimientos. “Es una lucha titánica -dice- porque nadie parece entender las necesidades de quienes viven esta realidad”.
Sueña con dejarle a sus protegidos ese espacio, esa vitrina, donde puedan mostrar lo que hacen y donde puedan garantizar su sustento.

La ilusión de la profesora Ana Galenao es que las personas con discapacidad pueden llevar adelantes sus propios emprendimientos
Un ejemplo de la mujer que lucha
A Ana Galeano no se le cansan las piernas, ni el espíritu.
Con su hijo Román David trabajando en una dependencia pública, su otro hijo, Manuel, trabajando y viviendo en Barcelona (España) y su hija Laura viviendo y trabajando en Nueva York, alguien pudiera pensar que Ana Bertha Galeano no tiene necesidad de andar luchando por todas las personas que enfrentan dificultades.
Pero ella sabe que no puede abandonar su lucha. Es un compromiso adquirido y considera que es su deber continuar trabajando por quienes la ven como la única que puede ayudarles a abrir el camino al futuro.

Hace años, la docente pensionada creó la Fundación Asy-Es para apoyar a estas personas con condiciones especiales
Su lucha quizás termine cuando haya logrado alguna reivindicación para estos florideños a quienes conoce personalmente y sabe que solo cuando haya logrado ese objetivo, podrá retirarse a sus campos de invierno a disfrutar del descanso merecido.
Ana Galeano es un ejemplo de tenacidad. Aprendió a no cruzarse de brazos en el campo de batalla. “Rendirnos nunca” es el canto de esta mujer florideña y santandereana que libra esta quijotesca lucha que ha emprendido por las personas con discapacidad, aunque a veces tenga la sensación que, como El Quijote, está peleando contra los molinos de viento.
