Por la carrera novena entre calles 6 y 7 el peatón debe transitar por la calle a riesgo de ser atropellado por carro o moto alguna
Gerardo Castro Pérez
Derecho al trabajo versus ocupación del espacio público es la constante que ha conllevado a que los alrededores del parque principal de Floridablanca se hayan convertido en “mercado persa” en donde marca la pauta la anarquía, el caos, la suciedad, la contaminación auditiva y el desorden en general.
Luis Francisco Ramírez, de profesión educador y residente en el barrio Los Andes dice: La verdad es que aquí, de siempre, ha faltado autoridad, no es posible que se le tenga que dar prioridad a comerciantes para que vendan sus productos en los andenes y en la calle entorpeciendo la libre circulación de peatones y vehículos. O sea, el ciudadano tiene que exponerse a ser atropellado por un carro o moto porque el señor de las yucas, con su carreta, le da la gana entorpecer el paso de la gente.
Por su parte, Rosalbina Ramírez, vendedora de frutas en la calle 6 entre carreras 9 y 10 dice: A nosotros nos protege la ley, si el alcalde nos quiere sacar de aquí, pues nos tiene que reubicar en sitio digno que se nos garantice las ventas.

Dentro de la plaza de mercado principal hay 193 puestos de venta y en las afueras existe otro mercado al aire libre
Expertos en urbanismo aseguran que Floridablanca es un municipio sui géneris ya que es quizás la única ciudad del mundo que frente a su parque principal cuenta, no con una ni dos, sino, con tres plazas de mercado, tres razones sociales diferentes. La plaza principal (la más antigua), la plaza campesina y la plaza de la carrera octava entre calles 6 y 7. Ah, y que no bastando con tener los comerciantes de productos agrícolas los tres predios que son propiedad del municipio, además, es exagerada la ocupación del espacio público frente a esos establecimientos de comercio.
¿Y cuál sería la solución?
Ciudad Florida dialogó con vecinos del casco antiguo y con residentes de otros sectores del municipio quienes expresaron las siguientes alternativas:
Rafael Castiblanco Martínez, empresario del transporte: “Sabemos de muchos que tienen puestos en la plaza y a su vez tienen carretas en la calle. El señor alcalde debe entrar a enseriar el tema comenzando por hacer un censo. También identificar a quienes ni siquiera son vendedores sino dueños de 6, 8 y hasta 10 carretas, habiéndose convertido en mayoristas que ni impuestos pagan y ponen a gente necesitada a quienes les surten el puesto y les pagan mísera comisión sobre las ventas.

Tres plazas de mercado hay frente al parque principal de Floridablanca y como si fuera poco, los andenes también han sido ocupados por vendedores informales
Carolina Uzcátegui, residente en Cañaveral y de profesión arquitecta: “Mi recomendación es directamente para el señor alcalde José Fernando Sánchez. Ahora que está comenzando su administración, debe conformar un equipo interdisciplinario para intervenir esos predios que son propiedad del municipio. Invitar a la Sociedad Colombiana de Arquitectos capítulo Santander, Sociedad Santandereana de Ingenieros, empresas constructoras, entidades financieras, inversionistas, Planeación Municipal, infraestructura y Banco Inmobiliario. Llevar a cabo unas mesas de trabajo y definir qué desarrollo urbanístico construir allí en ese predio para por fin cambiarle la cara a la ciudad”.
Rodolfo Contreras, líder cívico: “Esa casona ahí frente al parque es meramente un adefesio que hace que todo aquel que viene a visitarnos se lleve la imagen de una ciudad fea, repugnante, horrible y sucia. Está bien, los que venden sus productos tienen derecho al trabajo, pero es que el resto de los más de trescientos mil habitantes del municipio también tenemos derecho a una ciudad bonita, aseada y agradable. Mi propuesta es, que esas plazas de mercado sean trasladas, y que ahí en ese lote, se construya un edificio bonito, moderno y elegante, que dé presencia al municipio y sea orgullo florideño. Ah, ¿pero el municipio no tiene plata para desarrollar una obra de tal magnitud? Pues fácil, la solución es constituir una Alianza Pública Privada (APP) para que empresa constructora alguna ejecute el proyecto, y como el municipio aporta el lote, que la constructora le entregue uno o dos pisos a la alcaldía”.
