Aplastante derrota para Trump en Estados Unidos. Foto: RFI
Misael Salazar F.
El día y la noche del 3 de noviembre no pudieron ser peores para Donald Trump y el partido Republicano.
Los Demócratas no solo se quedaron con el control del Senado y la Cámara de Representantes. También ganaron gobernaciones claves que se hallaban bajo el control de los conservadores.
Hasta la madrugada de este miércoles, la oposición a Trump (los Demócratas), habían conquistado 54 escaños en el Senado, de un total de 100. Es decir, tres más de los escaños necesarios para ser mayoría. En realidad los Demócratas ganaron 7 escaños en el Senado
Más contundente fue la victoria azul en la Cámara de Representantes. Hasta esta madrugada, los Demócratas sumaban 231 escaños de 435, lo que equivale a 13 escaños más de los necesarios para ser mayoría.
Adicionalmente, los opositore a Trump conquistaron varias gobernaciones de las que estaban en disputa, entre ellas la de Texas, donde ganó por primera vez una hispana, Gina Hinojosa. En Texas, un estado tradicionalmente Republicano, la curul del senado quedó en manos de otro Demócrata, James Talarico.
En el estado de Michigan, la curul en el Senado fue para el Demócrata, Abdul El-Sayed, quien se convierte en el primer musulmán en la Cámara Alta.
Trump reacciona
La reacción de Trump al Tsunami Demócrata no se hizo esperar.
En un principio y reaccionando a las encuestas que anunciaban la victoria Demócrata, Trump había dicho que se convertiría en el “Señor Veto”. Utilizó este símil para referirse a que vetaría las decisiones que salieran de una eventual mayoría Demócrata en el Congreso.
La noche del martes, sin embargo, tan pronto conoció los resultados y supo que su partido había sufrido una aplastante derrota, Trump anuncio, a través de The New York Times, que acataría el resultado y trataría de negociar con sus adversarios políticos, los grandes triunfantes en las llamadas elecciones de Medio Término.
