Misael Salazar F.
Los últimos kilómetros de los 234 de la gran prueba de ruta olímpica de los Juegos Tokio 2020, disputada este sábado, parecían una copia de lo visto en el recién terminado Tour de Francia.
La misma “pelea”. Las mismas ansias. Los mismos apretados anhelos: El esloveno Tadej Pogacar, el belga Van Aert y el ecuatoriano, de El Carchi, Richard Carapaz.
Pero el latinoamericano demostró que Pogacar, el dos veces campeón del Tour de Francia, no es invencible. Este sábado le correspondió el turno al ecuatoriano ordeña vacas, que se acostumbró a convivir con el viento en las alturas de El Carchi.
Tomó venganza Carapaz en la ruta olímpica. Trastocó la clasificación del Tour de Francia. Pogacar, campeón del Tour la semana pasada, apenas fue medalla de bronce.
Carapaz, tercero en los Campos Eliseos el pasado domingo, se vistió con la presea de oro, la segunda obtenida por su país en los olímpicos, después del marchista Jefferson Pérez.
Y Van Aert fue medalla de plata. Ocupó el mismo puesto que en el podio del Tour. Pareciera que el belga se acostumbró al segundo lugar. Pero, al menos, hoy sabe que venció a Pogacar en la prueba de ruta olímpica, por milésimas de segundo. Fue un final para la historia: Carapaz, Van Aert, Pogacar. Hace ocho días, en el Tour de Francia, fue: Pogacar, Van Aert, Carapaz. Ni Pogacar es indestronable, ni Carapaz está hecho para el conformismo.
