Gerardo Castro Pérez/Periodista
Lo dijo Jesús, en el Gólgota, estando ya crucificado; y lo dijo quizás, para mostrarnos lo tan humano que era y tal vez por ello mismo, sintiendo agonizante la amarga sensación de la soledad infinita.
Es esta, la Cuarta Palabra actualizada a nuestra época, máxima expresión de los sufrientes quienes desde cualquier esquina de nuestro país nacional pueden percibir con angustia la agonía del sufrir.
_ ¿Por qué me abandonaron?… fue el grito lastimero escuchado a miles de candidatos al congreso, “quemados” la noche del pasado 8 de marzo. Refiriéndose ellos, a sus votantes, en quienes habían confiado pero que nunca acudieron a las urnas, o si lo hicieron, sufragaron por otros.
_ ¿Por qué me abandonaron?… fue el grito lastimero escuchado a miles de candidatos al congreso, “quemados” la noche del pasado 8 de marzo.
¿Qué pasó?… ¿En dónde están los votos?… Cómo así, ¿por qué no me cuadran las cuentas si yo repartí toda la plata?… Cómo así, si yo les entregué el cemento y las tejas de zinc; les di empanadas y juguitos de caja, les regalé mercados, camisetas estampadas con mi foto, gorras de colores y, además, cumplido les envié por Nequi los 50 mil pesitos.
Qué pasó señores, por qué nos pusieron corona de espinas ¡Por qué nos abandonaron!
_ ¿Por qué me abandonan?… Es también gemido que en horas taciturnas de soledad silenciosa hace reflexionar ubérrimamente al expresidente Uribe Vélez. Y le ocurre, cuando sintiendo a sus espaldas, no al Cirineo piadoso sino, al sol de los venados, comprueba que para él los tiempos pasados fueron mejores y que la lógica de la matemática plebiscitaria determina que, no volverá; ni bañándose con ruda hervida en agua bendita.
_ ¿Por qué me abandonaron?… Fue la reflexión casi litúrgica del exgobernador y excandidato al senado Richard Aguilar Villa, cuando seguro se sentía de lograr curul en el senado, pero no le aparecieron los votos
Ya se le terminó su cuarto de hora, dicen los expertos politólogos anunciantes del derecho romano. Colombia es otra gracias a Petro, aseguran muchos, mientras tanto Uribe, con hado de nostalgia, no deja de hacerse la pregunta: ¿por qué me abandonan si todo el mundo sabe que yo siempre fui fiel con “los doce apóstoles”?
_ ¿Por qué me has abandonado?… Dijo con tono suplicante Cristo en la Cruz. ¿Es acaso la soledad de quien está muriendo? ¿es acaso el acercamiento de Jesús a algo tan humano como sentirse solo al momento definitivo de la partida? Cómo entenderlo si Dios y Jesús, el Hijo, son uno solo.
¿O es que Jesús no quiso sustraerse a esta condición tan humana de la soledad al momento de la muerte, aun estando acompañado?
_ ¿Por qué me abandonaron?… Fue la reflexión casi litúrgica del exgobernador y excandidato al senado Richard Aguilar Villa, cuando seguro se sentía de lograr curul en el senado, pero no le aparecieron los votos que en sus cuentas tenía presupuestados en Barrancabermeja.
¿Qué pasaría con la túnica con la que bachiller había prometido arroparme?… ¿Qué pasó con el compromiso de endosarme sus feligreses?… dijo Richard… y respondió un despistado: ¡No sé, a lo mejor decidieron por Barrabás, o fue que ahí hubo un judas! Mientras tanto, el coronel Hugo Heliodoro, con cirio en mano y pasión de Vía Crucis serena afirmó: “Esos HPs nos robaron y eso no se queda así”.
_ ¿Por qué me abandonan?… Exclamó sollozando la ex siempre candidata presidencial Ingrid Betancourt “al quedarse sin oxígeno” por no haber logrado el umbral y perder su personería jurídica
Al final la casa Aguilar, ahora caminando la procesión del desande, se quedó sin representación en el parlamento y Richard, aún se pregunta: ¿por qué bachiller me abandonó?
_ ¿Por qué me abandonan?… Exclamó sollozando la ex siempre candidata presidencial Ingrid Betancourt “al quedarse sin oxígeno” por no haber logrado el umbral y perder su personería jurídica.
Sin embargo, uno de sus antiguos seguidores con postura nazarena le exclamó a la ciudadana francesa: “Ingrid, no se me ubique en el Monte del Calvario, ahí no es su lugar, acepte que fue usted quien tomó por mala costumbre abandonarnos cada cuatro años cuando solo por cuaresma venía de turista a lanzarse a la política, a recoger una buena suma de dinero por concepto de reposición de votos, y volver a su ensoñada mansión parisina. Ya todo está consumado, pero su resurrección nunca llegará”.
_ ¿Por qué me abandonaron?… caviló el hasta el próximo 19 de julio senador de la República, Jaime Durán Barrera. Lo hizo también la noche del pasado 8 de marzo y no comprendía que si habiendo sido un buen legislador, entonces por qué ahora su misma cofradía lo estaban crucificando.
La cuarta palabra representa un grito de profunda angustia humana, soledad y cumplimiento de la profecía reflejando el máximo sufrimiento físico y espiritual.
Las voces en los mentideros políticos sonaron solemnemente con reverberación de megáfono callejero: Senador Durán, se escuchó en el espectro auditivo, muchos de nosotros, seguidores suyos de derecha, no le votamos porque sumercé nos traicionó apoyando al gobierno Petro desde el hemiciclo. Ah, pero también hubo una segunda voz con espíritu semanasantero, postura tal cual Pilatos y olor a incienso de palo santo, que dijo: “Senador Durán Barrera, gracias por su apoyo en comisión y plenaria a los proyectos de ley de Petrosky, pero nosotros, los de izquierda no le podíamos votar, porque usted no es de los nuestros.”
_ “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Elí, Elí, ¿lema sabactani?) es la cuarta de las siete frases de Jesús en la cruz, tomada del Salmo 22. Representa un grito de profunda angustia humana, soledad y cumplimiento de la profecía reflejando el máximo sufrimiento físico y espiritual.

